| |
El
calipso es sentimiento, se trata de un ritmo que está lleno
de emociones y que se basa, al igual que en el pasado, en las vivencias
cotidianas para elaborar las letras. Los esclavos africanos fueron
llevados a las antillas para trabajar, siendo arrancados de sus familiares
y raíces culturales. Les estaba prohibido hablar entre ellos
durante las horas de trabajo, por lo que comenzaron a crear canciones
como modo de comunicarse y entretenerse.
Poco a poco, el canto se tornó parte fundamental de sus vidas
y lo emplearon para expresar absolutamente todo lo que les ocurría,
incluyendo su relación con sus dueños. Hoy en día,
consiste en una especie de conciencia que denuncia e informa con humor
y sátira los problemas políticos, económicos
y sociales.
La lengua que usaban y continúan utilizando en la mayoría
de los casos es el patois, una mezcla de inglés y francés.
La voz del cantante es acompañada con guitarras, maracas y
tambores que mantienen vivas las raíces africanas de esta música.
Cabe destacar que existen unas 50 melodías básicas de
calipso, de las cuales parten las canciones.
La relación que tiene con el Carnaval se remonta a mediados
del siglo XIX, cuando se abolió la esclavitud en Trinidad.
A partir de ese momento se comenzaron a realizar competencias de canto
de calipso durante las festividades de Carnaval, lo cual se convirtió
en una tradición que ha hecho del calipso el protagonista durante
las festividades del rey Momo.
Calipso con sello venezolano
Al
son de cuatros, maracas, rayos, campanas y tambores de madera se
disfruta del calipso en El Callao, al sur del estado Bolívar.
Este ritmo llegó a Venezuela a mediados del siglo XIX gracias
a la inmigración de hombres y mujeres provenientes de las
antillas británicas y francesas, quienes se trasladaron al
país para trabajar en las minas del lugar luego de que se
les dieran a los ingleses y galos la concesión de la explotación
del oro.
El calipso no fue sólo transplantado a la cultura guayanesa,
sino que fue transformado, tomando características propias
como sus fuertes letras, el tono picaresco con que narra sucesos
locales y la utilización de ciertos instrumentos musicales
venezolanos.
|
|
El
festejo del carnaval también tomó tonos particulares,
que aún se conservan y han convertido a esta celebración
en un atractivo turístico nacional. Al ritmo del calipso se
realizan durante varios días comparsas de disfraces que desfilan
acompañados por los pobladores. Esta festividad cuenta con
unos personajes propios y característicos, que son las Madamas,
los Diablos y los Mediopinto.
Las Madamas
(palabra que se deriva del sustantivo francés madame) son personajes
femeninos que visten ropajes vistosos al estilo de las matronas de
Guadalupe y Martinica, además de coloridos pañuelos
anudados en la cabeza. Originalmente, estas mujeres eran las encargadas
de transmitir la tradición a las nuevas generaciones, incluyendo
la lengua, los trajes y las costumbres. En su mayoría, eran
unas señoras grandes y bastante gordas, que tenían al
calipso como parte de su personalidad.
Actualmente,
quienes las interpretan en El Callao no consideran a sus trajes
un disfraz, sino que lo ven como una investidura y toman como un
honor representar a sus antecesoras que fueron parte fundamental
de la cultura antillana. De hecho, se sienten con la responsabilidad
de mantener viva la tradición.
Los
diablos llevan ropas de color rojo y negro, máscaras y tridentes,
que usan para abrir paso a las comparsas. Por su parte, los Mediopinto
son personajes que deambulan en medio del desfile, solos o en grupo,
con el rostro y las manos pintadas de negro.
La
celebración del carnaval y la interpretación del calipso
han desbordado las fronteras de la población de El Callao
para transformarse en una expresión de la cultura de todo
el estado Bolívar.
[
| ENLACES | ]
The
truth about calypso music (En inglés)
Wikipedia
|
|