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Petroglifos, pinturas rupestres, monumentos megalíticos, cerámicas,
artesanías y otros objetos; al igual que la riqueza mitológica
de las 28 etnias indígenas que se encuentran en el país,
son muestra de la expresión cultural de nuestros primeros pobladores
y que afortunadamente se conservan hasta hoy.
Los usos y funciones de los objetos rupestres fueron diversos, se
utilizaron como demarcadores territoriales, indicadores de cementerios,
calendarios para ser leídos según las subidas y bajadas
de las aguas de los ríos, guías para las tribus migratorias
y como señalización de las mejores zonas de cacerías
en los pases de montaña.
Para la etnia Guarequena y otras etnias de origen Arawako que habitan
en el Estado Amazonas, los petroglifos tienen una función sagrada
relacionada con la transmisión de preceptos religiosos y seculares,
vitales para la supervivencia de la comunidad. Incluso hoy en día,
los chamanes hacen uso de estos objetos como símbolos a explicar
durante las ceremonias de iniciación masculina.
En Venezuela se han encontrado 401 yacimientos de arte rupestre, de
los cuales 320 son estaciones de petroglifos, 28 de pinturas rupestres,
6 de conjuntos megalíticos, 1 geoglifo, 10 de piedras o cerros
míticos naturales, 18 de bateas, 16 de amoladores líticos
y 2 micropetroglifos.
La cantidad de yacimientos arqueológicos es amplia pero finita.
El descuido gubernamental y la falta de sensibilidad en su protección
la ha mermando, por esta razón es necesario tener conciencia
histórica y conservacionista para que este legado patrimonial
no se extinga.
Glosario prehistórico
Arte rupestre: trabajo plástico realizado por el hombre en
piedra, bien sea en forma de pintura o grabado.
Monolito: monumento de piedra de una sola pieza colocado por el hombre.
Petroglifos: signos grabados en piedra en épocas prehispánicas
(alrededor de 3.000 años A.C.). Entre los instrumentos que
se utilizaron en el tallado están la abrasión o frotamiento
con piedras complementadas con el uso de arena, agua y conchas marinas,
y la percusión lítica, llevada a cabo por medio de cinceles
y martillos líticos. También se empleaba la sabia silicolítica
de algunas plantas, aplicándola a la roca para desintegrar
la superficie que se quería grabar.
Pinturas rupestres o pictografías: signos hechos sobre
roca. Se encuentran en las paredes, techos de cuevas y en abrigos
rocosos. Los símbolos eran pintados con colores blanco, negro,
rojo y ocre, provenientes de resinas vegetales, minerales como el
óxido de hierro o huesos pulverizados de animales.
Monumentos megalíticos: están representados por
los menhires, es decir, monolitos en fila, círculos o aislados
y los dólmenes, que son piedras verticales sosteniendo otras
horizontales.
Cerros y piedras míticas naturales: identificados por
los grupos indígenas como entes de conexión con el mundo
subterráneo, el de las tinieblas y con los espíritus
ancestrales. Un buen ejemplo de Cerro Mítico Natural es el
Tepuy Autana, en el Estado Amazonas.
Micropetroglifos: grabados que se encuentran en pequeñas
lajas líticas (piedras lisas) que eran utilizados como recursos
de enseñanza mnemotécnicos, talismanes de un grupo cultural
específico, elementos chamánicos adivinatorios (vigentes
hoy en día al usar caracoles o piedritas en la santería)
o como elementos para conjuros mágicos.
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Bateas: depresiones de forma generalmente rectangular
cortadas en la roca
Amoladores líticos: cuencas ovaladas producto de la fricción
de piedras.
Geoglifos: grabados de gran tamaño realizados sobre
la tierra como los que se encuentran en las planicies de Nazca,
Perú. Hasta ahora, en nuestro país, se ha descubierto
un solo yacimiento localizado en Chirgüa, Carabobo y que mide
56,7 mts. de largo y sus surcos tienen una profundidad actual entre
los 20 y 40 cms., aunque originalmente tuvieron 30 cms más.
Otras manifestaciones de arte rupestre frecuentes en Venezuela son
los puntos acoplados, que no son más que grabados en roca
de forma semicircular.
Exhortación
Se sabe que la destrucción del pasado etnológico y
arqueológico del continente americano se inició con
la llegada de los conquistadores europeos, quienes por agresión,
ignorancia y apatía destruyeron gran parte del cultura indígena.
Además, la posterior creación de colecciones particulares
de arqueología ha fomentado, en muchos casos, la destrucción
de la memoria cultural y el conocimiento de esos pedazos de nuestra
historia.
Pero, peor aún, esta destrucción sigue ocurriendo
ante nuestros ojos y es injusto no hacer nada para impedirlo. Es
por ello, que es necesario crear alternativas o sugerir propuestas
que rescaten del abandono las huellas de nuestros antepasados.
Son muchos los yacimientos que han sido vandalizados por huaqueros
(nombre Inca que se le da a los profanadores y/o saqueadores de
tumbas y templos) en búsqueda de dinero fácil. Además,
cuando un petroglifo u otro yacimiento sagrado es trasladado de
su lugar de origen o modificado, pierde su valor como tesoro nacional
e histórico, los arqueólogos ya no pueden interpretar
su significado y este fragmento de nuestra historia se pierde irremediablemente.
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