| |
La
historia petrolera de Venezuela es bastante reciente. Sin embargo,
su importancia ha sido tal que ha tenido efectos inmediatos sobre
la población venezolana desde el punto de vista político,
económico, cultural y social.
Las razones de esta gran influencia petrolera se deben al origen foráneo
de las primeras explotaciones, tras el descubrimiento del pozo Zumaque
en 1914, y Venezuela abre sus puertas a los mercados energéticos
mundiales gracias a las concesiones otorgadas por Juan Vicente Gómez.
Estos permisos daban amplia libertad a las empresas las cuales explotaban
y refinaban el preciado oro negro con altos márgenes de ganancia
para ellas pero pocas para los venezolanos.
Al tomar conciencia de este fenómeno, se inició una
lucha por eliminar este carácter concesionario y lograr un
mayor beneficio para el suelo criollo.
Así, tras la muerte de Gómez (1935) y la llegada de
nuevos líderes que buscaban una política petrolera más
justa, se promulga en 1943 la nueva Ley de Hidrocarburos, la primera
Ley de Impuesto sobre la Renta, que obligaría a las petroleras
a pagar impuestos anteriormente exentos y limitaría su cuota
de producción.
Sin embargo, los eventos políticos que caracterizaron la historia
criolla en los años siguientes, impusieron nuevas prioridades:
el fin de la segunda Guerra Mundial, el triunfo de Rómulo Gallegos
en 1945 con el que se implanta la soberanía popular y la llegada
de un nuevo régimen represivo con Marcos Pérez Jiménez
a la cabeza, relegaron la lucha por la justicia petrolera y social. |
|
En
enero de 1958 se restablece el rumbo democrático y pluralista
del país de forma sólida y estable. Los gobiernos de
Rómulo Betancourt (1958) durante el cual se creó la
Corporación Venezolana de Petróleo (CVP), Raúl
Leoni (1963), Rafael Caldera (1968) y Carlos Andrés Pérez
(1973), procuraron una mayor participación fiscal en el negocio
petrolero, un control más efectivo sobre la industria y una
mayor incorporación gerencial y operativa venezolana en todas
las fases industriales de los hidrocarburos.
Finalmente, las condiciones eran óptimas y el clima del país
el más propicio para lograr desarrollar una industria petrolera
propia que generara los recursos necesarios para mantener a flote
la nación: el 29 de agosto de 1975, se puso el "ejecútese"
sobre la Ley de Nacionalización del Petróleo, si bien
ésta no tuvo efecto hasta el 1 de enero de 1976.
Ese día, las propiedades, plantas y equipos de las compañías
concesionarias extranjeras y venezolanas pasaron a manos del Estado,
así como también la planificación, financiamiento,
ejecución y control de todas y cada una de las actividades
propias de la industria petrolera. También tiene lugar la creación
de PDVSA.
Desde entonces, Venezuela se convirtió en un país monoexportador
que ha encontrado en el oro negro la solución a muchos problemas.
Sin embargo, ello ha reducido el desarrollo agrícola y pecuario
en zonas rurales pues los habitantes de los pequeños poblados
han optado por salir a las grandes ciudades en busca de mejor calidad
de vida.
Con todo, los mercados se han expandido y se ha buscado establecer
alianzas que generen beneficios directos a la industria y a los venezolanos,
quienes a fin de cuentas, son los grandes dueños de la riqueza
nacional. |
|