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El año de 1783 vio nacer a uno de
los héroes más ilustres de la independencia criolla
y latinoamericana: Simón Bolívar, un venezolano cuyas
ideas y luchas se mantienen en el tiempo y la historia.
Simón José Antonio de la Santísima Trinidad
Bolívar y Palacios nace en Caracas el 24 de julio de 1783,
en el seno de una familia de aristócratas terratenientes
de origen español.
Sus padres fueron Juan Vicente Bolívar y Ponte y María
de la Concepción Palacios y Blanco. Huérfano desde
los nueve años y heredero de una considerable riqueza, no
tuvo una infancia feliz o residencia establecida, ni una educación
sistemática (entre sus maestros ocasionales figuran hombres
tan distinguidos como Simón Rodríguez y Andrés
Bello), pero ello no le impidió tener una educación
completa que luego finalizaría en Europa. Entre Roma y París
entró en contacto con los ideales republicanos y democráticos,
que a partir de entonces, guiarían su vida. De vuelta a Venezuela
en 1807 y tras una breve estancia en Estados Unidos, Bolívar
decide enfocar sus esfuerzos hacia la lucha por la libertad de la
América Meridional.
En 1810, constituida en Venezuela la primera Junta de Gobierno,
Bolívar es encargado de una misión diplomática
de sondeo en Londres. De regreso en su tierra natal, como diputado
recién elegido para el Congreso, vuelca sus esfuerzos en
obtener del Gobierno la proclamación de la Independencia
del país (1811). Su intensa participación en el Congreso
con sus acalorados discursos ejercieron una influencia profunda
en los miembros quienes finalmente dieron el paso de la proclama.
La inmediata reacción española frustra sus planes,
y conduce a la capitulación de su ejército ante las
tropas realistas. Bolívar se retira entonces a Cartagena,
y desde Nueva Granada, lanza el Manifiesto de Cartagena -uno de
sus escritos políticos más inspirados- donde auspiciaba
la formación de grandes estados republicanos en América
Meridional, unidos en una federación y regidos por un gobierno
fuerte y resuelto, capaz de dominar las innumerables tendencias
centrífugas.
Fue así como, después de realizar varias campañas
en Nueva Granada y reclutar un ejército de voluntarios, se
dispone a invadir Venezuela iniciándose la Campaña
Admirable. Después de tres meses de operaciones, no dejó
dudas de sus condiciones de jefe militar.
En junio, lanzó desde Trujillo el Decreto de Guerra a Muerte
y, finalmente, entró en Caracas, en agosto de 1813, donde
es triunfalmente aclamado como Libertador. Pero la debilidad de
su ejército, agotados tras meses de batallas e incapaz de
contener a las tropas españolas, le obligó a exiliarse
de nuevo: primero en Bogotá, después en Jamaica y
luego en Haití.
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De regreso a Venezuela, tras intensas
batallas con el ejército español, el Libertador logró
establecer la capital provisional del gobierno independentista en
Guayana y convocó, en 1819, el Congreso de Angostura, ante
el que pronunció el más importante de sus discursos
políticos.
Bolívar decidió entonces dedicar todas sus fuerzas a
la liberación de Nueva Granada y lanzó la Guerra de
Destrucción, que hizo caer Bogotá en sus manos. A finales
de 1819 el Congreso de Angostura propuso la unión de los territorios
de Venezuela, Ecuador y Nueva Granada en un único Estado, la
Gran Colombia, con Bolívar como Presidente. Sin abandonar las
empresas bélicas necesarias para llevar a cabo la Campaña
del Sur, el héroe vuelca sus esfuerzos en la organización
de los territorios liberados.
En 1823, tiene lugar en Guayaquil el encuentro entre Bolívar
y José de San Martín, Libertador de Argentina, de Chile
y de parte de Perú. El tema de las conversaciones era la liberación
de Perú, pero las diferencias de ideologías y de métodos
de acción para conseguir los objetivos propuestos hacen difícil
a ambos generales alcanzar un acuerdo. Finalmente, Bolívar
es nombrado dictador de los peruanos y, al término de una campaña
dura y compleja, batió definitivamente a los españoles
en Junín (1824). Poco después se crea la República
de Bolivia (territorio del Alto Perú), con Bolívar como
primer presidente.
Conforme decrece la actividad bélica, aumentan las dificultades
políticas: desconfianzas y rencores minan los intentos de imponer
constituciones centralizadas a los distintos países, y la idea
de una unión americana (Congreso de Panamá, 1826) se
va esfumando. Cansado y desengañado, Bolívar presentó,
en 1830, su dimisión. A finales de ese mismo año (el
17 de diciembre de 1830) muere, en Santa Marta, Colombia, rodeado
de soledad y pobreza, el más grande de los hombres del continente.
Desde 1842 los restos mortales del Libertador reposan en Venezuela,
en el Panteón Nacional, al lado de otros grandes de la historia
del país. Sus ideales, sin embargo, siguen en el pensamiento
y acción de numerosos países latinoamericanos quienes
ven en sus ideales las vías para alcanzar la fortaleza como
continente.
Fuentes consultadas:
*
Monografías.com
* Fundación Polar (1997). Diccionario de Historia de Venezuela.
Caracas. Venezuela.
* Gran Enciclopedia de Venezuela. Caracas: Editorial Globe, 1998.
* Biografías de la Biblioteca Nacional
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