VENEZUELA VIRTUAL | TEMAS | El Roraima
 


En el lenguaje Pemón (pueblo indígena de la Gran Sabana) Tepuy significa "Montaña". Estas formaciones tienen ciertas características únicas como el hecho de tener forma tubular y cima plana, además de poseer paredes prácticamente rectas. Son formaciones que tienen entre 2000 y 3000 millones de años de antigüedad, lo que las convierte en uno de los lugares más antiguos del planeta. En sus cimas se pueden conseguir una variedad de especies de plantas y flores únicas en el planeta, y que sólo crecen en las particulares condiciones que existen en la cima de estos enormes monumentos naturales.

Una de las más importantes de la Gran Sabana es el Roraima. Conoce sus detalles a continuación.

Ubicación y características
Es el más alto con 2810 m.s.n.m (9000 pies) y más visitado de los Tepuyes de la Gran Sabana, sobre su cumbre se encuentra el hito fronterizo denominado punto triple por ser el lugar donde convergen las fronteras de Venezuela, Brasil y Guyana, este hito fue colocado en 1931 por una comisión internacional. El punto más alto lo constituye la formación rocosa llamada Carro Maverick.

El nombre correcto es "Roroima" que significa "Gran Verde Azulado". Otros sitios de interés en el Roraima son: el Valle de los Cristales. El Foso, los Hoteles, el Laberinto, Lago Gladis y la Proa.

Compuesto de cuarcitas y areniscas con algunos lechos delgados de pizarra, es un importante relieve tabular en forma de meseta, presentando una cumbre totalmente plana y paredes verticales, en las cuales se precipitan bellos saltos de agua. En sus vertientes se avenan aguas para los sistemas del Esequibo, del Amazonas por el pequeño río Cotinga, y del Orinoco por el río Arobopó, afluente del Kukenán. Tienen gran importancia las especies vegetales endémicas que son, por otro lado, muy escasas.

Sus paredes son extraordinariamente verticales, y en su cima encontramos lagos y formaciones rocosas impresionantes producto de la erosión a través de los siglos. sería muy extenso abarcar aquí todas las bellezas y características particulares del monte Roraima o Tepuy (así llaman los Pemones a estas montañas planas).

Turismo en el Roraima
La excursión al Roraima es una de las más interesantes que se pueden realizar es una experiencia energizante e increíble, exige una larga caminata y se necesitan al menos unos cinco días para realizarla, sólo se puede hacer una etapa del recorrido en rústico y éste debe ser de doble tracción. En la cima de esta magnífica creación natural se puede disfrutar de formaciones rocosas impresionantes, también se puede contemplar plantas insectívoras llamadas "Droseras".

Para realizar esta excursión hay que disponer de equipos adecuados, carpas con sobre techo, sleeping, colchonetas, así como un vestuario acorde preferiblemente con botas montañeras para el recorrido rocoso y por supuesto todos los accesorios que requiere cualquier explorador (agua, medicinas, alimentos, etc.) Es de hacer notar que debe tener experiencia para este tipo de excursión por lo que es recomendable llevar un guía o realizarla con alguna operadora turística de Santa Elena de Uairén.
También es importante entender que para visitar el Roraima hay que tramitar un permiso en las oficinas de Inparques, que se encuentran en Caracas (Parque del Este) y Ciudad Bolívar, pero los operadores turísticos de la zona poseen permisos para este tipo de actividades.

A tomar en cuenta
No te aventures a realizar una expedición sin un guía, recuerda que estos son lugares de difícil acceso y muy lejanos.
No dejes desperdicios en los lugares que visites.
Ten cuidado con las fogatas.
No destruyas la vegetación ni rayes o pintes las piedras. Sé consciente, no causes daños ecológicos.

Texto Cortesía de: www.lagransabana.com
Fotos: David Domínguez

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La experiencia de un aventurero
Por: David Domínguez


Saludos a todos, el sábado 4 de mayo llegué de una expedición al Roraima que duró 10 días en total.

Fue una experiencia única y quizás la mas increíble que he realizado. Hablar de ello resulta difícil en todo sentido, no es fácil, menos para mis condiciones físicas, pero lo logré, con dificultad lo logré, sobre todo si considero que nuestro grupo estaba integrado por personas que son guías y expertos en esa ruta, uno de ellos, Amauri, ha subido el Roraima en 50 oportunidades aproximadamente y el otro, Alfredo es escalador profesional.

Fue una vivencia maravillosa que se comenzó a organizar hace mucho tiempo y por fin se ha conseguido realizar. Al salir del pueblo pemón "Parai Tepuy" no suponía lo que venía, la lluvia nos recibió en los primeros minutos de la caminata. En total necesitamos tres días para llegar a los 2800 metros de altura que tiene el Roraima; aunque se puede realizar en dos días, nos detuvimos en varias oportunidades a filmar.

Las caminatas eran de unas cinco horas diarias, todas bajo fuertes aguaceros que llenaban de barro todo nuestro camino. Morrales a cuestas nos dirigimos a nuestra aventura, difícil pero llenas de vistas impresionantes.

 


El Kukenan y el Roraima eran el marco continuo de todas nuestras miradas, el salto Kukenan de 600 metros se imponía ante nosotros con su grandeza. No pensamos que la lluvia estaría siempre presente, haciendo mas difícil la labor; muchas veces me pasó por la cabeza el hecho de estar tomando un riesgo por la baja forma física en que me encontraba, pero traté de olvidarlo.

Al tercer día por fin gritamos ¡Cumbre! Un espectáculo apocalíptico nos recibió, la neblina hacia difícil visualizar más de cinco metros alrededor, y durante los próximos días nos embargaron toda clase de sentimientos. El Tepuy nos mostró parte de nosotros mismos, 40 horas de caminata sirvieron para pensar en muchas cosas, algunas que perdían sentido en aquella cumbre atiborrada de inmensas formaciones metareniscas, la respiración exaltada era nuestra compañera. La idea: cruzar el tepuy hasta la proa, el lado guyanés más alejado del tepuy, unas siete horas de camino sobre la difícil montaña nublada.

Al pasar de los días ya no había ropa seca, todo estaba húmedo y mojado, las temperaturas rondaban los siete grados centígrados y en la madrugada podía legar a los cinco. Los pies empezaron a llenarse de bolsas de agua por todas partes, en algunos de nosotros pasaron a ser de sangre con cada caminata, pero no había vuelta atrás.

Dos días continuos de lluvia sin parar nos advirtieron de lo difícil de nuestra empresa, en cada caminata nuestros sentimientos se confundían entre la belleza y la desolación del paisaje. La neblina cortaba toda luz en la cima; la vegetación, mucha de ella carnívora, nos mostraba la cruda realidad de la supervivencia en la cima, el silencio nos cobijaba por completo, el sonido del agua era el eco general del tepuy, entrar en calor se convertía en una verdadera necesidad pocas veces conseguida, entre otras cosas, aprender el verdadero significado de la comida, fue una de los mas marcados aprendizajes que obtuve, el cuerpo disfrutaba cualquier alimento.

El cansancio me agobió en varias oportunidades, y al quinto día de expedición, una especie de depresion cayó en alguno de nosotros, cuando la lluvia, el viento, y la neblina, nos acorralaron sin respiro durante más de 24 horas seguidas. Parte del grupo encabezado por Alfredo (escalador profesional) cruzaron a la proa usando equipo profesional para escalada, dos de nosotros nos quedamos mirando desde lejos pues no teníamos práctica en la técnica de escalada, no era momento para tomas riesgos y eso lo sabía desde la salida. Alfredo logró su cometido, 100 metros de cuerda lo colgaron en el vacío desde la pared guyanesa del tepuy, una visión tormentosa para quienes no conciliábamos la idea de un acto semejante.

El lago Gladis, la fosa, el punto triple, la proa, el valle de los cristales, el laberinto, fueron muchos de los sitios que quedaran grabados en mi memoria y en las tres horas de video que logré tomar en difíciles situaciones, mi cámara aunque bien protegida en un estuche impermeable sufrió montones de condensaciones producto del clima. No es un buen sitio para equipos digitales, la cámara de fotografía digital no prendió mas después del sexto día, un chapuzón de agua fue suficiente para acabar con ella.
Pasé todas las noches limpiando los equipos una y otra vez, tratando de no perderlos.

Al décimo día, por fin abajo, y debo confesar que la bajada es más difícil que la subida, las rodillas y los pies sufrieron todo el rigor y las marcas tardarán en desaparecer.

Pero después de haber hecho esto, siento haber aprendido muchísimas cosas, una de las más importantes fue haber entendido que en muchas ocasiones pasamos por alto los pequeños detalles de nuestras vidas que toman fuerza cuando nos sentimos lejos de nuestras casas y de nuestra familia.

La vida es una tarea difícil – pensé - afrontarla y comprenderla es quizás un reto muy parecido al que concluyo el sábado 4 de mayo cuando regresamos a nuestras labores cotidianas mientras en el tepuy dejamos parte importante de nuestros sentimientos derramados por todas partes. Fue sin duda una aventura sin parangón, haberla realizado es modestamente un gran consuelo para mí.

 

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