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de la llegada de los españoles, los indígenas no conocían
la esclavitud. Lo más parecido que existía eran los macos e itotos,
prisioneros de guerra a quienes ponían a trabajar los vencedores del conflicto
para su beneficio durante un lapso.
La esclavitud llegó a América
a comienzos del siglo XVI, cuando Alonso de Ojeda fue autorizado por los reyes
para traer seis esclavos blancos provenientes de Castilla. Para ese entonces,
algunos europeos se vendían como esclavos por razones económicas
durante un período determinado.
El tráfico de negros africanos
empezó en 1441 de España hacia Portugal. Según los estudiosos
Mannix y Cowley, eran hechos esclavos quienes eran vendidos por los jefes nativos
como castigo por ser criminales, individuos que se vendían o eran comercializados
por sus familias en momentos de hambre, personas secuestradas por las cuadrillas
esclavistas, esclavos cedidos por sus amos, y prisioneros de guerra.
Los
portugueses, ingleses, holandeses, franceses y españoles llevaban los cargamentos
de esclavos negros a los puertos de La Habana, Veracruz, Portobelo, Cartagena
de Indias, Santo Domingo y La Guaira. Allí con cadenas en el cuello, y
luego de viajar en las bodegas de los barcos, eran medidos a través del
palmeo (aquellos cuya estatura fuese inferior a siete cuartas eran rechazados),
examinados con el fin de asegurarse de que no tuvieran defectos físicos
y, finalmente, se les practicaba la carimba, es decir, eran marcados con un hierro
candente en el cuerpo. De
África y Europa a Venezuela
Los primeros en ser sometidos
fueron los indígenas. Sin embargo, pronto los hacendados se vieron obligados
a importar negros africanos, pues la población nativa estaba desapareciendo.
Los
Welser introdujeron en Venezuela los primeros esclavos en el siglo XVI. Para ese
entonces, tanto los blancos peninsulares como los criollos participaban de este
negocio, y los ingleses eran los proveedores por excelencia. Ellos tenían
el compromiso de introducir anualmente unos 4.800 esclavos.
Inicialmente,
los dedicaron a someter a los indios, pescar perlas y explotar las minas. Posteriormente,
fueron empleados para abrir caminos de penetración. Ya en el siglo XVIII
había esclavos pintores, carpinteros, albañiles, doradores, plateros,
criadores, agricultores, herreros, verdugos, cocineras, lavanderas, planchadoras
y ayas.
Cabe destacar que el esclavo en Venezuela estaba en mejores condiciones
que los de otros países latinoamericanos. Éste nunca constituyó
un objeto propiedad de su amo, por lo que contaba con algunos derechos: estaba
en capacidad de casarse, comprar su libertad, vender el producto de su siembra,
hacer un contrato de manumisión con su amo y asilarse, pues un esclavo
que se refugiara en una iglesia tenía que ser respetado. Abajo
cadenas
A partir de 1810 se iniciaron en Venezuela actividades
para disminuir paulatinamente la esclavitud. La Junta de Gobierno que se creó
a raíz del movimiento independentista del 19 de abril prohibió el
14 de agosto de ese año la introducción y venta de esclavos en el
país. Luego se incluyó en la Constitución Federal de 1811.
A
su vez, el Generalísimo Francisco de Miranda les ofreció a los esclavos
su libertad si se unían al ejército patriota. Simón Bolívar
proclamó el 2 de junio de 1816 en Carúpano, y lo ratificó
el 6 de julio de ese mismo año en Ocumare de la Costa, que aquellos esclavos
que se alistasen en el ejército y combatieran a favor de la República,
durante un determinado número de años, obtendrían su libertad
y la de sus familiares directos.
Tres años más tarde en
su Discurso de Angostura, El Libertador, actuando como jefe supremo de la República,
le pidió al Congreso que decretara la abolición de la esclavitud.
Sin embargo, lo que logró fue que se trabajara en su gradual extinción,
sin perjudicar a los dueños de esclavos. |
| Simón
Bolívar, un mantuano y propietario de haciendas y de esclavos, fue uno
de los primeros en darles la libertad y considerarlos ciudadanos.
Poco
después de la Batalla de Carabobo, actuando como general en jefe del ejército
vencedor, solicitó el 14 de julio de 1821 al Congreso Constituyente de
la Gran Colombia reunido en Cúcuta que decretara la libertad absoluta de
todos los colombianos y de aquellos que nacieran en la República. Días
después, este congreso aprobó una ley que preveía la gradual
extinción de la esclavitud. Todos los hijos de esclavos nacidos a partir
de esa fecha serían declarados libres al venir al mundo (se llamó
libertad de vientres); no obstante, tenían que permanecer al servicio del
amo de su madre con la finalidad de que aprendieran un oficio y tuvieran como
ganarse la vida siendo libres, hasta su mayoría de edad, a los 18 años
cumplidos. Estos hijos de esclavos fueron llamados manumisos. Por otra
parte, cada provincia iba a contar con una Junta de Manumisión, a la cual
había que pagarle un impuesto. Dicha junta determinaba anualmente los esclavos
que debían obtener su libertad, y les pagaba a los dueños el valor
de cada uno de ellos con los fondos recaudados.
El 2 de octubre de 1830
en el Congreso de Venezuela reunido en Valencia ratificó lo decretado en
Cúcuta, pero aumentó a 21 años la mayoría de edad
exigida para ser manumitido. Igualmente dispuso que el Estado contribuyera económicamente
para libertar a 20 esclavos por año. Venezuela e Inglaterra suscribieron
un tratado en 1839, en el que declaraban abolido el tráfico de esclavos.
Sin
embargo, no fue hasta el 1854 cuando se trabajo para legalizar la abolición
de la esclavitud. El 3 de marzo de ese año, 30 diputados liderados por
el también diputado José María Luyando llevaron a discusión
al Congreso Nacional un proyecto de ley que tenía tal fin. Fue ardua la
discusión, pero finalmente se logró que la mayoría aprobara
la ley. Ésta fue sancionada el 23 de marzo siguiente, y el presidente para
la época, José Gregorio Monagas, le puso el ejecútese un
día más tarde. Así, a partir del 24 de marzo de 1854 obtuvieron
su libertad unos cuarenta mil ciudadanos.
Esta medida fue acogida sin inconvenientes
pues no afectó los intereses de los amos de esclavos, sino que más
bien les favoreció. Para esa época la esclavitud no era rentable
para los hacendados, ya que tenían que mantenerlos a todos. Resultaba más
económico contratar la mano de obra que tenerla. Además, la demanda
de trabajadores crecía a una mayor velocidad que el número de esclavos,
dado que hacía años que se había prohibido la importación.
Por si fuera poco, se les dio la libertad de los esclavos y se indemnizó
a los dueños por ello, lo cual constituyó un gran negocio para muchos.
La tarifa de indemnización era aproximadamente de entre 50 pesos para los
recién nacidos y 300 pesos para el esclavo sano de 39 años de edad.
Quienes tuviesen una edad mayor a esa tenían un precio menor que llegaba
hasta los cinco pesos. Se dice que algunos dueños llegaron a recibir del
gobierno más de tres millones de pesos.
Desde
ese momento, los dueños de las tierras comenzaron a contratar la mano de
obra, fijando un sueldo y unas condiciones de trabajo a las que debían
apegarse los hombres y mujeres recién libertados. La
abolición de la esclavitud es uno de los momentos más gloriosos
en la historia de Venezuela. Fue una bandera a través de la cual algunos
políticos intentaron obtener el apoyo popular, para otros constituyó
uno de sus más fuertes motivos de lucha, y para los libertados significó
el inicio de una nueva vida.
ENLACES:
Ley
de Abolición de la Esclavitud | |