 |
|
|
 |
Confirmación
Junto con el Bautismo y la Eucaristía, la Confirmación también constituye la “iniciación cristiana”. Antiguamente, se recibían en un mismo día, cuando el catecúmeno o adulto se preparaba para hacer su entrada oficial a la comunidad. Por esto, existe una similitud entre el Bautismo y la Confirmación.
El sacramento de la Confirmación implica dos cosas:
• Estar dispuesto a llevar una vida conforme a lo establecido en el Evangelio, mientras se aumenta nuestra fe y nos colocamos al servicio comunitario y al amor de Dios.
• Renovar las promesas que padres y padrinos hicieron en el sacramento del Bautismo.
El concilio Vaticano II nos dice que por el sacramento de la Confirmación, los renacidos en el Bautismo son enriquecidos con una fuerza especial, llenándolos de carácter dentro del sacramento: quedan vinculados más perfectamente a la Iglesia y más estrictamente comprometidos a difundir y defender la fe.
Los signos de este sacramento son:
• La unción con el crisma: En señal de la misión que se confía al creyente (H.A. 1,8)
• La imposición de las manos: Es un signo sencillo, utilizado frecuentemente por los padres de familia para bendecir a sus hijos.
« REGRESAR |
 |
 |
|
|
|
 |
|
 |
|