4 de julio
Lectura del Santo Evangelio, según San Lucas. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir Él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rueguen, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Pónganse en camino! Miren que los mando como corderos en medio de lobos. No lleven talega, ni alforja, ni sandalias; y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa, digan primero: Paz a esta casa. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes. Quédense en la misma casa, coman y beban de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No anden cambiando de casa. Si entran en un pueblo y los reciben bien, coman lo que les pongan, curen a los enfermos que haya, y digan: Está cerca de ustedes el Reino de Dios. Cuando entren en un pueblo y no los reciban, salgan a la plaza y digan: Hasta el polvo de su pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre ustedes. De todos modos, saben que está cerca el Reino de Dios. Les digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo."
Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron: "Señor, hasta
los demonios se nos someten en tu nombre." Él les contestó: "Veía
a Satanás caer del cielo como un rayo. Miren: les he dado potestad
para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo.
Y no les hará daño alguno. Sin embargo, no estén alegres porque se
les someten los espíritus; estén alegres porque sus nombres están
inscritos en el cielo."
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús. | |