1°
de mayo
Lectura del Santo Evangelio, según San Juan. Gloria a ti, Señor.
Después de la multiplicación de los panes, cuando Jesús dio de comer a 5000 mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la multitud, que estaba en la otra orilla del lago, se dio cuenta de que allí no había más que una sola barca y de que Jesús no se había embarcado con sus discípulos, sino que estos habían partido solos. En eso llegaron otras barcas desde Tiberíades al lugar donde la multitud había comido el pan. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún para buscar a Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo llegaste acá?” Jesús les contestó: “Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto señales milagrosas, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciar. No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que perdura para la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre; porque a éste el Padre Dios lo ha marcado con un sello”. Ellos le dijeron: “Qué necesitamos para llevar a cabo las obras de Dios?” Respondió Jesús: “la obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien él ha enviado” .
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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