26
de enero
Lectura del Santo Evangelio, según San Lucas. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar de nuevo junto al lago. Acudió
a Él tanta gente, que tuvo que subir a una barca; se sentó, mientras
toda la gente permanecía en tierra, junto a la orilla. Les enseñó
mucho rato con parábolas. Les decía enseñándoles: "Escuchen: Salió
el sembrador a sembrar. Y sucedió que, al sembrar, parte de la semilla
cayó al borde del camino. Vinieron los pájaros y se la comieron. Otra
parte cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra; brotó
en seguida, pero, en cuanto salió el sol se marchitó y se secó porque
no tenía raíz. Otra parte cayó entre la maleza, y cuando la maleza
creció, asfixió la semilla que no dio fruto. Otra parte cayó en tierra
buena y creció, se desarrolló y dio fruto: el treinta, el sesenta
y hasta el ciento por uno".
Y añadió: "Quien tenga oídos para oír, que oiga". Cuando se quedaron
solos, sus acompañantes y los Doce le preguntaron sobre las parábolas.
Jesús les dijo: "A ustedes Dios les ha confiado el misterio de su
Reino, pero a los de fuera todo les resulta enigmático; de modo que:
por más que miran, no ven; por más que oyen, no entienden; a menos
que se conviertan y Dios los perdone". Y les dijo a continuación:
"Si no entienden esta parábola, ¿cómo van a comprender entonces todas
las demás?
El sembrador siembra el mensaje. La semilla sembrada al borde del
camino se parece a aquellos en quienes se siembra el mensaje, pero
en cuanto lo oyen viene Satanás y les quita el mensaje sembrado en
ellos. Lo sembrado en terreno pedregoso se parece a aquellos que,
al oír el mensaje, lo reciben en seguida con alegría, pero no tienen
raíz en sí mismos; son inconstantes y al llegar el sufrimiento o la
persecución a causa del mensaje sucumben. Otros se parecen a lo sembrado
entre la maleza. Son ésos que oyen el mensaje, pero las preocupaciones
del mundo, la seducción del dinero y la codicia de todo lo demás los
invaden, ahogan el mensaje y éste queda sin fruto. Lo sembrado en
la tierra buena se parece a aquellos que oyen el mensaje, lo reciben
y dan fruto: unos treinta, otros sesenta y otros cien".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
|
| |
|