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30 de abril
San Pío V
Miguel Ghisleri nació en el Piamonte en el seno de una familia muy humilde. A los quince años tomó el hábito de los dominicos y tras un largo retiro, fue ordenado sacerdote. Durante años fue inquisidor en la diócesis de Como, mientras enseñaba filosofía y teología a los novicios.
En 1556 fue consagrado obispo de Nepi y Sutri, y al año siguiente fue ordenado cardenal. Sus dignidades no mitigaron sus austeridades, ya que Miguel seguía siendo un sencillo fraile de corazón. Cuando Pío IV subió a la silla de San Pedro, trasladó a nuestro santo al obispado de Mondovi, donde hubo de enfrentarse a la guerra y abusos de todo tipo.
En diciembre de 1565, Pío IV falleció. El cónclave, a instancias de San Carlos Borromeo, eligió a Miguel Ghisleri, que fue Papa con el nombre de Pío V. Era notorio que el nuevo pontífice no iba a ser blando y transigente. Continuó con sus costumbres monacales, viviendo en la más extrema austeridad. Celebraba misa todos los días, era muy caritativo y especialmente devoto del rosario.
Afrontó la limpieza de la ciudad de Roma de todo tipo de vicio, y con sus edictos expulsó a muchas personas de mala vida. Gobernó la Iglesia con mano férrea, promoviendo multitud de reformas en cuanto a la elección de obispos, a la lucha contra el nepotismo y a la vigilancia del cumplimiento de las obligaciones. Publicó el catecismo que lleva su nombre, refundió el breviario y el misal e hizo reeditar a Santo Tomás de Aquino. Se unió a la Santa Liga, que consiguió la victoria de Lepanto sobre los turcos, tras la cual Pío V instauró la fiesta de Nuestra Señora del Rosario.
Su política fue siempre controvertida: se enfrentó en ocasiones a Felipe II, y excomulgó a Isabel de Inglaterra. Murió tras una dolorosísima enfermedad, después de haber ocupado sólo seis años la sede vaticana.
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