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24 de abril
San Fidel de Sigmaringa
Lo llamaban “el abogado de los pobres” porque defendía gratuitamente a los que no tenían dinero suficiente para pagar un abogado. Durante seis años visitó varias ciudades de Italia, España y Francia, impartiendo a los jóvenes y nobles alumnos sabias enseñanzas, por lo cual fue llamado el “filósofo cristiano”.
A los 34 años de edad abandonó todo y regresó a Friburgo, en donde ingresó a la orden de los frailes capuchinos. Por su sabiduría fue propuesto como guía de varios conventos, y cuando era guardián del convento de Weltkirchen los habitantes de la región pudieron admirar su extraordinaria caridad y su valentía en la asistencia a los atacados por la peste.
La Sagrada Congregación para la Propagación de la fe le encomendó la misión de Recia, en plena crisis protestante. Las conversiones fueron numerosas, pero la intolerancia de muchos terminó creándole al Santo predicador una grande hostilidad, sobre todo por parte de los campesinos calvinistas que le declararon la guerra al emperador de Austria.
Naturalmente fray Fidel fue acusado de ser espía al servicio del emperador católico. Pero el santo continuaba impávido su misión, pasando de ciudad en ciudad a predicar. “Si me asesinan –les dijo a sus cohermanos- aceptaré con alegría la muerte por amor a nuestro Señor. La consideraré como una gracia”. Era casi una profecía.
En Séwis, Fray Fidel terminó su sermón y se dirigió a su casa. De repente se le acercaron unos veinte soldados, dirigidos por un ministro. Le ordenaron que renegara todo lo que había predicado antes. “No puedo, es la fe de sus antepasados. Daría con gusto la vida para que ustedes regresaran a esta fe”. Lo golpearon fuertemente en la cabeza y sólo tuvo tiempo para pronunciar algunas palabras de perdón, y luego lo remataron con una espada. Era el 24 de abril de 1622. Fue canonizado en 1746 por Benedicto XIV.
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