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9 de abril
Santa Casilda
Es difícil saber con exactitud la realidad de muchos de los relatos de su vida, ya que son numerosas las tradiciones locales. Se le conoce mejor por su culto y por la devoción que se le profesa, sobre todo en la comarca de Burgos, que por los hechos reales de su vida, de la que poco se puede asegurar dada la ausencia de documentación.
Hija del rey moro de Toledo Al-Mamún, que se sometió a vasallaje a Fernando I de León, se dedicaba a ayudar a los cautivos cristianos llevándoles alimentos y consolándoles en sus tribulaciones. Se cuenta de ella que, llevando un día una cesta llena de panes para alimentar a los prisioneros, su padre quiso averiguar qué llevaba en el canastillo. Casilda le contestó que rosas y, al destapar el rey moro la cesta, grandes ramos de flores llenaron con su fragancia las calles de Toledo.
Casilda padecía un flujo de sangre incurable y un cautivo cristiano le aseguró que su enfermedad se curaría si se bañaba en el lago de San Vicente, en los montes de Bibriesca. Hasta allí se fue la princesa mora acompañada de un gran séquito, en el cual estaban los castellanos cristianos prisioneros de su padre. Allí recuperó la salud y allí mismo se hizo bautizar, para después internarse en la montaña donde llevó una vida piadosa y solitaria hasta el momento de su muerte, que le llegó habiendo cumplido más de cien años.
Fue enterrada en la misma roca que le sirvió de refugio y, a comienzos del siglo XVI, se erigió sobre su sepulcro un gran templo de tres naves al que fue trasladado su cuerpo en 1529.
Se invoca su intercesión para curar el flujo de sangre y la esterilidad femenina. También libra de accidentes en los caminos y de caídas. Según la creencia popular, a pesar de lo escarpado de la sierra de los montes burgaleses, ni pastores ni ganado sufrieron percance alguno desde los tiempos en que Casilda habitó aquellos parajes.
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