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30 de marzo
San Juan Clímaco
Juan fue un monje del monasterio del monte Sinaí que gozó de extraordinaria fama como director de almas. Su recuerdo está vinculado a un libro, Clímax o escalera hacia la perfección. En él une la elevación a la sencillez: en treinta escalones hace recorrer todo el camino que lleva desde el hombre hasta Dios.
Nació en Palestina, y a los dieciséis años renunció a todas las oportunidades que se abrían ante él para dedicarse a Dios. Se retiró al monte Sinaí bajo la disciplina de un anciano anacoreta llamado Martirio, quien le instruyó en los caminos de la santidad.
Guardaba silencio siempre que le era posible, y era un ejemplo de obediencia y humildad. Muerto su maestro, tomó el hábito religioso y abrazó la vida de ermitaño en una celda cercana al monte.
Estudiaba la doctrina de la fe sin descanso, y llegó a ser uno de los doctores más sabios de la Iglesia, aunque ocultaba sus conocimientos y no hacía gala de ellos. Acudía todos los sábados y domingos a escuchar el santo oficio con el resto de los monjes y, en ocasiones, como si su celda no estuviera lo bastante aislada, se refugiaba en una cueva de la montaña para orar en completa soledad, sin que nadie pudiera perturbar su diálogo con Dios.
Los monjes del monte Sinaí vivían esparcidos en celdillas o ermitas separadas, de modo que todo el monte era un gran monasterio. San Juan tenía 65 años cuando fue elegido abad del monte Sinaí. Se ocupó de las labores de gobierno tan sólo durante cuatro años, al cabo de los cuales volvió a retirarse a su celda. Murió poco tiempo después.
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