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28 de marzo

San Sixto III

San Sixto es famoso por su implacable lucha contra la herejía. No había argumento que se le resistiese: era capaz de refutar cualquier error en la fe con tanta rapidez y eficacia como si el propio Espíritu Santo le inspirase las palabras. Era tal su fama de inteligencia y pureza en la fe que, cuando murió el Papa San Celestino, Sixto fue elegido inmediatamente su sucesor.

El pueblo de Roma y la Iglesia en general lo aclamaron con alegría. Uno de los primeros hechos que conocemos de Sixto, ya como pontífice, fue su controversia con el hereje Nestorio. El concilio de Éfeso del año 431 había dejado muy claro cuál era la doctrina de la Iglesia respecto a la Santa Virgen: ella era, realmente, la Madre de Dios, elegida antes de todos los tiempos por su pureza y su virtud.

Aún no se había aceptado el dogma de la Inmaculada Concepción, pero el catolicismo ya apuntaba en esa dirección. El obispo Nestorio se negó a aceptar la doctrina y continúo afirmando que María no era Madre de Dios: por tal motivo, fue desterrado al monasterio de San Euprepio.

Nuestro santo, preocupado por la unidad de la Iglesia, intentó hablar con Nestorio para que volviera al redil y aceptara lo que había promulgado el concilio, pero el hereje no sólo se negó, sino que empezó a difundir la mentira de que el propio Papa había abrazado la doctrina nestoriana.

Mucho le costó a Sixto III demostrar que era inocente. Él es, por excelencia, el Papa caritativo, el misericordioso. Otra de las grandes anécdotas de su vida nos habla de un sacerdote resentido llamado Baso, que acusó al Pontífice ante el emperador de horribles delitos. El concilio que investigó el asunto absolvió a Sixto y excomulgó a Baso.

Este Santo Padre tuvo muchos problemas a lo largo de su vida, a causa de su caridad. Todos buscaban doble sentido e intenciones ocultas en su inmensa capacidad para perdonar, tan impropia de un hombre de tal dignidad. Sixto nunca olvidó que el Papa, antes que el gobernante de la Iglesia, es el vicario de Cristo y, por tanto, debe seguir su ejemplo de misericordia hasta el final.



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