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24 de marzo
Santa Catalina de Suecia
Catalina era hija de Santa Brígida, princesa de Nericia. Fue educada en el monasterio de Risberg en la más estricta obediencia y austeridad. Se dice que con siete años prometió a Dios que dedicaría todo su tiempo libre a orar, sin permitirse juegos ni diversiones mundanas.
Muy joven contrajo matrimonio con el conde Edgardo por orden de su padre. Obligada a vivir en la corte, fue objeto de burlas por su santidad y su modestia. Sin duda, sus costumbres austeras llamaban la atención en medio del lujo de la nobleza.
Cuando murió el padre de Catalina, Brígida marchó a Roma. Nuestra santa quedó viuda muy poco después, de modo que viajó a la Ciudad Eterna para vivir junto a su madre en la mayor de las austeridades, dedicadas las dos a cuidar a los pobres, a los enfermos y a dar consejos a los papas.
Hizo con Santa Brígida una peregrinación a Jerusalén, y como ésta muriera al regresar a Roma, nuestra santa decidió volver a su patria e ingresar en el monasterio de Vadstena, del cual fue elegida abadesa.
Sólo abandonó los muros del convento una vez para acudir al Vaticano a defender la causa de la canonización de su madre. Después volvió al monasterio, en el cual permaneció los 25 años que le quedaban de vida. Cuenta la tradición que, cuando murió, apareció una estrella sobre el convento que no dejó de brillar hasta que la santa fue enterrada.
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