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23 de marzo
San Toribio de Mogrovejo
Toribio fue, durante la mayor parte de su vida, un jurista seglar que destacaba por su justicia y su virtud. Felipe II dispuso que Toribio fuera nombrado arzobispo de Lima. Nuestro santo era muy reacio a aceptar; recordemos que era un piadoso seglar que no estaba muy de acuerdo con el privilegio de los reyes españoles de nombrar obispos. Sin embargo, al fin convino en aceptar el cargo.
Después de formarse durante un tiempo, recibió las cuatro órdenes menores en cuatro domingos sucesivos y al fin fue ordenado obispo. Llegó a Lima en 1581 para encontrarse con una diócesis más grande que la mayoría de los reinos europeos, con caminos imposibles, indios indomables y españoles acostumbrados a hacer ley de su capricho.
Toribio comenzó inmediatamente a recorrer el territorio y, al cabo de dos años, convocó un sínodo diocesano buscando evitar los escándalos entre el clero. También tuvo que luchar día y noche para combatir los abusos de los primeros conquistadores, reacios a un cambio en su situación.
Llenó el país de hospitales, iglesias y seminarios, pero siempre intentó mantenerse en la mayor humildad. En uno de sus viajes cayó enfermo y, después de ordenar que todas sus posesiones fueran repartidas entre sus sirvientes y entre los pobres, murió.
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