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12 de marzo
San Teófanes
Santo de la paciencia, es el Job de la Edad Media. Soportó durante su vida, y siempre con alegría, las más dolorosas enfermedades y los más crueles castigos.
El padre de Teófanes era un hombre poderoso dentro del Imperio Bizantino, pero murió cuando su hijo tenía sólo tres años, dejándole una gran fortuna. No sabemos bien cómo nuestro santo creció en el desprecio de los bienes mundanos, desarrollando una gran humildad.
Siendo ya un hombre, contrajo matrimonio, pero él y su mujer hicieron votos de castidad y cada uno de los esposos se retiró a un monasterio. Algunos años después asistió al concilio de Nicea, y todos se quedaron admirados al ver tan austero a quien habían conocido como un hombre rico y poderoso. Ya en esta época empezó a sufrir de piedras y cólicos nefríticos, pero soporto sus dolores con verdadera felicidad.
En el año 814, el emperador Leo reanudó la persecución contra la Iglesia Católica, prohibiendo el uso de imágenes sagradas. Conocía la reputación de Teófanes, de modo que intentó ganárselo para su causa. Le ofreció compensaciones y llegó a amenazarle, pero todo fue en vano, de modo que ordenó que el santo fuera encarcelado en una mazmorra pestilente en condiciones infrahumanas. En vez de hundirse en sus penurias, Teófanes aprovechó los tres años de reclusión para escribir su Cronografía, una breve historia sobre los últimos siglos. Al fin fue sacado de prisión para desterrarlo a la isla de Samotracia, donde murió a los 17 días de haber llegado.
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