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8 de marzo
San Juan de Dios
San Juan de Dios llevó una vida de búsqueda. Pero al fin dio con ello: la misericordia. No en vano fue el fundador de la Orden de la Caridad.
Cuando tenía nueve años, Juan se escapó de su casa en Portugal para irse a vivir como pastor en Oropesa, Toledo. Cansado de la vida campestre, ingresó en el ejército del emperador Carlos luchando en Fuenterrabía y en Austria. A su regreso peregrinó a Santiago; dispuesto a cambiar de vida.
Viajó a Gibraltar para trabajar como vendedor ambulante de estampas y libros religiosos. Se trasladó a Granada y abrió allí una tienda. Durante su estancia en esta ciudad, escuchó uno de los sermones de Juan de Ávila, que le llegó a lo más profundo de su alma. Salió de la iglesia implorando a gritos misericordia del Señor e hizo tantas extravagancias movido por la devoción que lo ingresaron a una casa de locos.
Cuando por fin salió de allí, decidió dedicar el resto de su vida a los pobres y a los enfermos. Alquiló una casa y acogió en ella a todos los necesitados de la ciudad: esta casa llegó en pocos años a ser uno de los hospitales más grandes y famosos de toda Europa. Después de diez años de duro trabajo en el hospital, cayó enfermo.
En un principio trató de ocultarlo, pero pronto una mujer rica que solía colaborar con él se percató de su estado y lo llevó a su propia casa. Falleció allí, tras haber dado su bendición a la ciudad. A su muerte, la fundación se convirtió en la orden hospitalaria de los Hermanos de la Caridad.
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