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6 de marzo
Santa Rosa de Viterbo
Nació en Viterbo (Italia) en 1234, de modesta familia. Dudan mucho de la veracidad de los prodigios que se le atribuyen desde que tenía tres años de edad. Se cuenta por ejemplo que cuando la niña tenía tres años resucitó a una tía materna, transformó unos panes en rosas, y recompuso milagrosamente una jarra de barro que se había roto. Se le atribuye una actividad de pequeña predicadora, tan pequeña que tenía que subirse a las escaleras de la plaza.
En una biografía llamada Vida II, también sabemos que entre la noche de un jueves y la antevíspera de la noche de la fiesta de San Nicolás, Rosa tuvo una visión que determinó su entrada a la Tercera Orden franciscana. Primero se le aparecieron almas de difuntos y después la Virgen, que la invitó a ir donde la superiora local de la Tercera Orden, que debería hacerle vestir el hábito de las terciarias y acompañarla a visitar tres iglesias como señal de su consagración a Dios. Desde ese día comenzó Rosa sus exhortaciones que le hacía a sus conciudadanos para que cumplieran la obligación de la penitencia y de la fidelidad a Dios y a la Iglesia, cuya unidad estaba turbada por la proliferación de varias herejías y por las sangrientas luchas civiles.
Las exhortaciones de Rosa fueron interpretadas en sentido político y como abierta oposición al emperador Federico II, de allí que fue mandada al destierro toda la familia de Rosa. El destierro fue duro pero parece que duró poco por la muerte del emperador, anunciada por Rosa. De regreso a Viterbo Rosa pidió en vano ser admitida entre las monjas de clausura de la Orden fundada por Clara de Asís. No se sabe nada de su muerte, acaecida a la edad de dieciocho años.
Su cuerpo fue colocado sin féretro debajo del pavimento de la iglesia de Santa María del Poggio y ahí permaneció dieciocho meses. En el primer reconocimiento su cuerpo fue encontrado intacto y así se conservó durante siglos, y cuando hubo un incendio y se quemo el féretro donde más tarde se había colocado su cuerpo quedó ennegrecido pero no quemado. Los milagros obtenidos por intercesión de Rosa, hicieron que se le concediera el título de santa, aunque nunca se haya hecho su canonización oficial.
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