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6 de febrero
San Pablo Miki y compañeros mártires
Pablo Miki representa a los innumerables mártires que murieron en el siglo XVI en las persecuciones de los cristianos en Japón. Nacido en Japón hacia el año 1562, Pablo, recibió una educación cristiana en el Colegio de los Jesuitas de Anziquiama, y en 1580 ingresó en la Compañía de Jesús. Pronto fue uno de los predicadores más famosos del Japón.
Diez años más tarde, la opinión se volvió de pronto en contra de los creyentes y se inició una terrible persecución. Los misioneros que se encontraban en suelo japonés fueron víctimas de la furia del emperador y de sus esbirros. Pablo Miki y otros muchos mensajeros de la fe fueron apresados, torturados y llevados finalmente a Nagasaki. Allí los misioneros y sus ayudantes laicos, en total veintiséis hombres, fueron crucificados en una plaza pública.
Aún en la cruz, los cristianos condenados a muerte, siguieron cantando himnos cristianos y salmos, con los cuales alababan a Dios en medio de aquel suplicio. Además, exhortaban a los presentes a una vida digna de cristianos; acciones con las que demostraban su propia disposición ante la muerte.
Entonces, los cuatro verdugos empezaron a sacar las lanzas de las fundas que acostumbraban usar los japoneses, para acabar con aquel horrendo espectáculo. Todos los fieles conmovidos por la triste escena de dolor y valentía, gritaban: ¡Jesús, María! e inmediatamente prorrumpieron en unos lamentos capaces de llegar al cielo. Los verdugos asestaron a cada uno de los crucificados una o dos lanzadas con lo que, en un momento, pusieron fin a sus vidas.
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