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30 de octubre
San Alonso Rodríguez
La iglesia festeja en este día a un santo que es ejemplo de alegría y humildad. Alegría que le nacía de una profunda fe en el convencimiento de que siempre se hallaba acompañado por Cristo y su Madre, y una humildad que era compañera inevitable de esa fe y alegría.
Era un modesto comerciante de tejidos que ejercía su oficio en Segovia hasta que perdió a su esposa y sus dos hijos. No desesperó ni reclamó al Señor.
En 1572 entró en la compañía de Jesús, y durante 45 años ejerció el oficio de portero en el colegio de monasterio, en Palma de Mallorca. Un portero a quien todos conocieron por su permanente alegría, que él mismo explica: “Hacía interiormente actos de alegría, repitiendo: Señor, yo os abriré a Vos, por amor de Vos; ya voy, Señor”. Y en otro lugar: “Me acostumbré tanto a la idea de que iba a abrir al Señor que sentía que me hallaba con Él”, de quien solía decir: “Hasta el día del juicio, estoy dispuesto a sufrir por Jesucristo”.
Se afirma que era tan devoto a la Virgen que el rosario que de continuo desgranaba le había hecho callos en los dedos, y en sus conversaciones daba muestras de que sentía la presencia de la Virgen, tanto en los momentos de oración como en las caminatas para acompañar al padre encargado de decir misa y confesar a los pobladores del castillo de Bellver.
Murió en Montesino el 31 de Octubre de 1617.
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