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13 de octubre
San Eduardo
San Eduardo fue hijo del rey Ethelred II y de una hija de Ricardo I, la reina Emma. Pese a ello, y a su educación en el palacio familiar, ya desde la juventud fue enemigo de la vanidad y los placeres.
A los cinco años hubo de ser exiliado a Francia hasta que, con cuarenta años, murió el rey danés invasor Canuto El grande, por lo que pudo regresar a Inglaterra y ser coronado, con gran contento de todos los habitantes, que vivieron años de felicidad pese a los tiempos que les tocó vivir bajo el suave mandato del último rey anglosajón.
Rey ya, y animado por todos para que tomara esposa, Eduardo se enfrentaba al hecho de que había hecho voto de castidad perpetua en su juventud, pero encontró un alma gemela en la condesa Edgitha, que aceptó con alegría vivir también en virginidad en un matrimonio felicísimo.
Con la ayuda de sus consejeros, proclamó una serie de leyes en la que los castigos eran inusitadamente suaves y caritativos para la época. Al no poder cumplir el voto que había hecho en Francia de visitar la tumba del apóstol San Pedro si recuperaba su patria y su trono, lo sustituyo por el de ofrecer una Basílica en su honor.
Como se residenciaba en muchas ocasiones en Westmister, quiso levantar allí y firmar la carta de fundación, y las inmunidades y privilegios que concedía a la nueva basílica en la festividad por la más apreciada: Navidad. En la ceremonia de sintió enfermo, pero no quiso retirarse hasta el final.
Murió el 5 de Enero de 1066, rodeado de un grupo de nobles que lloraban desconsolados y de una reina que lo hacia más dolorosamente aún. Ante todos declaró que la dejaba Virgen y la encomendó a su hermano Harold.
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