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11 de octubre
Santa Soledad
En el mundo, se llamaba Soledad Torres Acosta y había nacido el 2 de diciembre de 1826 en la madrileña calle de la Flor Baja, cerca de la actual plaza de España, en el emplazamiento del Teatro Lope de Vega.
Desde muy niña tuvo vocación religiosa y quiso ingresar en la orden de Santo Domingo. No pudo ser, acaso por lo insignificante de su aspecto físico y su origen social. El Señor le preparaba un camino más acorde con su inquebrantable piedad y amor al prójimo: un cura del barrio de Chamberí, don Miguel Martínez, reúne a un grupo de mujeres para que se dediquen al cuidado de los enfermos desamparados. Serán las siervas de María, así que ella se hace sierva de María con el nombre de Sor María Soledad, y a los enfermos dedica todas sus fuerzas, pese a que su propia salud es más que precaria.
Es nombrada superiora de la orden y ello multiplica sus trabajos en los años en que la epidermis de cólera ataca Madrid. Don Miguel Martínez marcha a Fernando Poo y su sucesor no acierta a proseguir su labor con fortuna. Sor María Soledad es depuesta de su cargo y relegada a un pequeño hospital de Getafe, lo que hace que no pocas de las hermanas abandonen la orden.
Pero Sor María Soledad, a pesar de su aparente insignificancia, se propone conseguir que la orden supere todos los obstáculos y empeña en ello todas sus horas para dedicarlas a la oración y al trabajo. Y consigue que las siervas de María se extiendan por España y América.
Santa María de la Soledad Torres Acosta muere en Madrid el 11 de octubre de 1887, con tiempo para ver que las vocaciones han reverdecido en la orden a que se ha consagrado y que las siervas de María atienden enfermos en hospitales de medio mundo.
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