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6 de octubre
San Bruno
Nacido en 1033 en la ciudad de Colonia en el seno de una noble familia, ejemplar por sus virtudes, destacó en sus estudios de tal forma que fue enviado muy joven a perfeccionarse y graduarse en la Universidad de París, cosa que hizo al tiempo que recibía el sacerdocio.
Poco depsués, el obispo de Colonia – el que había de ser San Anón – le mandó a llamar a su lado y pronto fue elegido magistral y comenzó a dictar clases en la Universidad de Reins, en la que tuvo alumnos tan preclaros como el futuro Papa Urbano II.
Sus virtudes y sabiduría hicieron que sus superiores quisieran nombrarle obispo de esa misma ciudad, pero su humildad logro evitarlo, como más tarde haría cuando el Papa a quien servia como consejero, quiso elevarle a la dignidad episcopal y él, bañado en lágrimas, le pidió que le dejase retirarse a un desierto a hacer vida monástica.
No lo hizo en La Cartuja, de la que se le considera fundador, sino en un monasterio que fundó en Calabria. Se cuenta que apenas fue ordenado en París, murió un famoso doctor, a quien se consideraba virtuosísimo. Durante los oficios del corpore insepulto, a la admonición del sacerdote responde mihi, el cadáver se incorporó levemente y dijo: “Por justo juicio de Dios, soy acusado”.
Suspendidos los oficios, la escena se repitió dos veces más cuando fueron reanudados, entre el asombro y el pavor de todos los asistentes, entre los que se encontraba Bruno con un grupo de amigos. Con ellos, el futuro santo se fue hasta Grenoble para visitar allí a su obispo, el futuro San Hugo, y tras pasar dos días en el palacio episcopal se retiraron a un lugar cercano, donde fundaron un monasterio que llegaría a ser La Cartuja.
Murió en olor de santidad el 6 de octubre de 1101.
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