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5 de octubre
San Froilán
Patrón de León y Lugo, San Froilán nació en esa ciudad Gallega durante el reinado de Alfonzo II El casto en el seno de una familia acomodada y muy piadosa. Fue obispo de León, y evangelizó durante la segunda mitad del siglo IX el reino de Alfonso III El magno en sus tierras de Galicia, Asturias, León y las riberas del Duero.
En su labor evangélica creó numerosos monasterios, el más importante de los cuales fue Távera, en tierras de Zamora, que convirtió el valle de Esla en un faro de cultura y cristiandad, teniendo el privilegio de contar con dos santos entre quienes lo rigieron: el propio San Froilán, que fue abad antes de ser obispo de Lugo, y San Atilano, que sería obispo de Zamora después de ser prior de Távera.
Parece ser que, en su juventud, Froilán se debatía entre una doble vocación: la de eremita y la de predicador, por lo que quiso dejar en manos del cielo la elección y se sometió a un juicio de Dios: introdujo dentro de su boca unas brasas encendidas y, al no quemarse con ellas, supo que debía ser predicador.
No fue ésta la única señal que el Señor quiso enviar a quien sería uno de sus santos, ya que en una ocasión en que detuvo en un yermo su caminar, el cielo se iluminó de repente y dos palomas, una blanca y otra negra, se llegaron hasta él y se introdujeron en su boca, causándole una indecible dulzura al tiempo que un ardor extraordinario en el pecho.
Esas muestras del favor del cielo y su extraordinaria preparación cultural hicieron de Froilán uno de los más grandes predicadores de todos los tiempos, pero huyendo del aplauso que sus intervenciones le granjeaban, buscó la soledad ermita en las montañas de León. La llegada de quien sería San Atilano y la llamada de Alfonso el Magno le llevaron a iniciar su actividad de fundador de monasterios y a aceptar la silla episcopal de León. Con años de anticipación profetizó la fecha de su muerte.
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