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27 de septiembre
San Vicente de Paul
Sólo la enumeración de las obras caritativas que realizó en su vida “Monseñor Vicente” necesitará más de una página. Nació en Aquitania el 24 de abril de 1581, y fue ordenado sacerdote a los 19 años. Antes de establecerse en París como capellán de la reina Margarita de Valois, fue prisionero de los mahometanos durante dos años. Fue liberado por su mismo “patrón” a quien él convirtió.
Preceptor en la familia de los Gondi, dedicó poco tiempo a los libros y muchísimo a la asistencia material y espiritual de los galeotes, es decir, de los hombres sacados de las prisiones y condenados a remar sobre las galeras. Es extraordinario al ascendiente que tuvo el excuidador de puercos de Pouy (de niño cuidaba cerdos) en la alta sociedad de su tiempo, desde el cardenal Richelieu hasta la reina Ana de Austria y el mismo rey Luis XII que quiso tenerlo a su lado en el lecho de muerte.
Al temido Richelieu, Monseñor Vicente se atrevía a gritarle en la cara la miseria del pueblo: “¡Monseñor, tenga piedad de nosotros dénos la paz!”. Más tarde, durante los terribles días de la Fronda, cuando París levantó barricadas y por represalias Mazarino trató de someterla al hambre, Vicente organizó en San Lázaro una mesa popular para dar de comer a 2.000 hambrientos todos los días. “Señor, váyase, sacrifíquese por el bien de Francia”.
Hombre práctico, sólido, dotado del sentido del humor, franco como un campesino y sobre todo trabajador, realístico, les decía a los sacerdotes de San Lázaro: “Amemos a Dios, hermanos míos, pero amémoslo a costilla nuestra, con fatiga de nuestro brazos, con el sudor de nuestra frente”.
Sabiendo que a menudo los pobres sufren más por falta de organización para llevarles ayuda que por falta de personas caritativas, obtuvo el encargo de la regente de Ministro de la Caridad, y organizó los auxilios para los pobres a escala nacional. Se dijo que por sus manos pasaba más dinero que por las del mismo Ministerio de Hacienda. Pero en su banco de la caridad los capitales no duraban. Son cuatro las instituciones que él fundó: la Confraternidad de las Damas de la Caridad, los Siervos de los pobres, la Congregación de los Sacerdotes de la Misión, y Las Hijas de la Caridad.
Murió en parís el 27 de septiembre de 1660, y fue canonizado en 1737.
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