VENEZUELA VIRTUAL | Iglesia Virtual | Santos | San Genaro
19 de septiembre

San Genaro

Los santos Jenaro, Festo, Desiderio, Sosso, Eutiques y Acucio, parece que derramaron su sangre por Cristo al comienzo del siglo IV. En breve nota de la Liturgia de las Horas se lee, efectivamente, que Jenaro “fue obispo de Benevento con otros cristianos, en la ciudad de Nápoles, en donde se le tiene una especial veneración”.

Los obispos de Benevento con este nombre son por lo menos dos: San Jenaro, mártir en el 305, y San Jenaro II, que en el 342 participó en el Concilio de Sardes. Este último, perseguido por los arrianos por su adhesión a la fe de Nicea, se le habría venerado como mártir. Pero la mayoría de los historiadores se inclinan a identificar al patrono de Nápoles con el primero, o mejor con un mártir napolitano de Pozzuoli. Condenado en el anfiteatro de Pozzuoli, junto con los compañeros de fe, causa del atraso de un juez, fue decapitado en vez de ser echado en pasto a las fieras para la gratuita y macabra diversión de los paganos.

Más de un siglo después, con ocasión del traslado de las reliquias de Pozzuoli a Nápoles, una mujer le habría entregado al obispo Juan dos ampollas pequeñas con la sangre coagulada de San Jenaro. Casi como garantía de la afirmación de la mujer, la sangre se volvió líquida ante los ojos del obispo y de una gran muchedumbre de fieles. Ese acontecimiento extraordinario se repite constantemente todos los años en determinados días, es decir, el sábado anterior al primer domingo de mayo y el 16 de diciembre, el 19 de septiembre y durante toda la octava de celebraciones en su honor.

El fenómeno se realiza también en fechas variables, y de ahí deducen los devotos del santo acontecimiento faustos o infaustos. Los testimonios de este fenómeno comienzan desde 1329 y son tan numerosos y concordantes que no pueden tener dudas. El prodigio, porque así lo considera hasta la ciencia, merece la afectuosa admiración con que lo sigue el pueblo.

La sincera devoción de los napolitanos por este mártir, históricamente poco identificable, ha hecho que la memoria de San Jenaro, celebrada litúrgicamente desde 1586, se haya conservado en el nuevo calendario. Puesto que el fenómeno no tiene ninguna explicación natural, pues no depende ni de la temperatura ni del ambiente, podemos atribuirle el significado simbólico de vivo testimonio de la sangre de la primera víctima, Cristo Crucificado.



« REGRESAR
 EFEMÉRIDES