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5 de septiembre
San Lorenzo Justiniano
El jefe de la República de Venecia que con el único hombre con el cual cambiaría su alma era con el obispo Lorenzo Justiniano. A su vez, el primer patriarca de Venecia, que nació de una familia noble en el año 1381 y murió en 1455, afirmaba que le oficio de jefe de la República era un juego en comparación con el obispo, por la responsabilidad que conlleva la guía de las almas. Lorenzo Justiniano, como la esperanza de la madre, que había quedado viuda con cinco niños en una gran casa propia de nobles, con mucha servidumbre en librea, abandono a la familia y fue a encerrarse en el monasterio de la isla de san Jorge. Un amigo que había ido al convento para convencerlo que regresara a su casa, resolvió más bien seguir inmediatamente el ejemplo y se hizo monje. Lorenzo, vestido con el humilde sayal de fraile, iba de puerta en puerta pidiendo limosna. La madre, una piadosísima mujer, sufría al pensar que la gente podría reconocer a su hijo en es traje, y para apresurar el regreso al convento mandaba a la servidumbre para que llenaran de pan el canasto. Lorenzo comprendió el motivo de tanta generosidad desde entonces no les acepto a los sirviente sino par de panes. El cohermano que lo acompañaba hubiera querido evitar las de las puertas que salían solo insultos, pero Lorenzo era categórico.” No hemos renunciado al mundo sólo con palabra ¡Vamos a recibir también con desprecio!”. Elegido general de su Orden y después Obispo de Venecia, no cambio de tenor su vida, ni siquiera de exteriormente. El mismo visitaba a los pobres de la ciudad, les distribuía dinero, alimentos y vestido, para que el fruto de la caridad cogiera por otros caminos. No tenía el don de la oratoria, pero esto no le importaba, porque lo suplía con la palabra escrita, que uso abundantemente para la dirección del clero y de los laicos, con cartas pastorales y opúsculos en los que condensaba el fruto de sus meditaciones. Acostumbrado a las dura penitencias, cuando, ya, anciano y enfermo, quisieron cambiarle la cama de paja por un colchón de plumas, y protestó. Murió, expresando el deseo de ser enterrado en el pequeño cementerio del antiguo convento. Pero los venecianos le declararon un verdadero triunfo.
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