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6 de agosto
La Transfiguración del Señor
Aquel día Jesús llamó aparte a sus discípulos predilectos: Pedro, Juan y Santiago el Mayor. Subieron juntos a un monte y comenzaron a orar. Los tres apóstoles pudieron ver cómo el semblante de Cristo se hacía más resplandeciente que el sol y sus vestidos más blancos que la nieve. Aparecieron a su lado Elías y Moisés, y hablaban con Jesús.
Entonces una nube los cubrió, y se escuchó una voz que decía: “Éste es mi Hijo amado, Escuchadlo”. Con la transfiguración, Jesucristo se revela por primera vez como Hijo de Dios. Es uno de los grandes misterios de su vida. ¿Por qué lo hizo precisamente ante esos apóstoles? ¿Y cuál es su sentido, ya que iba a demostrar su divinidad sin lugar a dudas al resucitar de entre los muertos?
Por la elección de los discípulos, es obvio que no lo hizo para que creyeran en Él. Quizá quería que ellos presenciasen la gloria de Dios antes de morir, para poder tener un indicio de lo que es el Paraíso. O es posible que Jesús necesitase hablar con su Padre y quisiera que sus más queridos amigos estuvieran junto a Él.
Es un detalle muy importante el hecho de que se aparecieran Moisés y Elías. Es una demostración de que hay una vida después de la muerte, y que la religión que Cristo está predicando no es una fe de muertos, sino de vivos. Es también la prueba de que Jesús no viene a romper con la ley y los profetas, sino a perfeccionar lo que ellos ya habían perfilado.
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