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13 de julio
San Enrique II, Emperador De Alemania
Enrique, duque de Baviera, fue elegido emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico en el año 1002. Poco después de subir al trono, convocó un concilio general de todos lo obispos alemanes para reforzar la observancia de las doctrinas y de la liturgia que emanaban de Roma, potenciando la celebración de diversos sínodos en todo su territorio. El propio Papa Benedicto VIII lo coronó solemnemente emperador en el año 1014.
A lo largo de su vida emprendió numerosas guerras, tanto para consolidar la monarquía germánica como para proteger y expandir la fe católica; luchó contra la idolatría en Polonia y defendió la Santa Sede de la Invasión de los Sarracenos.
A pesar de ser un emperador, dedicaba mucho tiempo a la oración, y la leyenda afirma que en repetidas ocasiones intentó abdicar para hacerse monje. Estaba casado con Santa Cuneguda, y también asegura que vivió con ella en perfecta castidad, ya que ambos habían hecho votos al respecto antes de casarse.
Tal era la virtud de la emperatriz que llegó a ser acusada de adulterio por los envidiosos, y Enrique, en algún momento se dejó engañar, pero pronto rectificó y pidió perdón a su esposa. San Enrique es un ejemplo de que se puede alcanzar la santidad desde cualquier condición humana. No es necesario ser pobre, enfermo o monje para hallar gracia ante los ojos de Dios. Lo importante no es lo que se tiene, sino cómo se dispone de ello.
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