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21 de junio
San Luis Gonzaga
San Luis Gonzaga era hijo del Marqués de Castiglione y de una dama de honor de la Reina Isabel, la esposa de Felipe II. Cuando tenía ocho años, su padre lo envió junto a su hermano menor a la corte del Duque de Toscana para que profundizase en sus conocimientos humanísticos y en el arte del gobierno.
Dos años después, ambos hermanos fueron trasladados a la corte del Duque Guillermo Gonzaga, donde el pequeño Luis cayó enfermo y tuvo que guardar reposo. Aprovechó este tiempo para leer libros de devoción, y así decidió ceder a su hermano sus derechos sobre el marquesado y servir a Dios en la compañía de Jesús.
Cuando Luis estuvo recuperado, el padre llevó a sus dos hijos a la corte de Felipe II, y allí permanecieron varios años, hasta que nuestro santo decidió que ya era tiempo de tomar los hábitos. Le costó convencer a su padre, pero éste, al fin, dio su consentimiento y Luis marchó a roma para comenzar su noviciado.
Se impuso tales austeridades que pronto cayó enfermo, y sus maestros le prohibieron meditar y orar a salvo en casos excepcionales. Pasaron pocos años antes de que hiciera sus votos y recibiera las órdenes menores. Estaba estudiando teología en milán cuando la peste invadió Italia y todos los Jesuitas tuvieron que salir a las calles para asistir a los enfermos.
Luis, quien siempre había sido enfermizo, se contagió: aunque al principio parecía que iba a recuperarse. Murió cuando tenía veintitrés años. Durante años se ha exagerado la Santidad de San Luis Gonzaga llevándola a lo grotesco; lo cierto es que Luis perdura hoy como ejemplo de renuncia a los honores terrenales y como patrón del ímpetu de la juventud.
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