 |
|
|
 |
20 de junio
San Silverio
A Silverio le venían la santidad y la vocación eclesiástica de familia. Su padre, después de quedar viudo, se ordenó sacerdote y acabó siendo el gran Papa San Hormisdas. Silverio fue elegido sumo pontífice a modo de compromiso político.
La muerte de su predecesor en la silla de San Pedro, San Agapito, había desencadenado una ola de conflictos entre el emperador de Constantinopla, el famoso Justiniano, y el Rey Teodato, que reinaba en Italia.
Así, se eligió al hijo de San Hormisdas porque en cierta forma satisfacía a los dos bandos y bien podía ser utilizado como embajador. La situación se complicó cuando de pronto surgió un bando nuevo en todo este conflicto: la Emperatriz Teodora, esposa de Justiniano, que era una mujer en extremo independiente con sus propias ideas sobre la política mundial.
Ella era defensora de la doble naturaleza de Cristo y pretendía que la iglesia la reconociese como verdadera, a pesar de que había sido ya condenada en un concilio. De modo que envió a Roma a su propio candidato al papado: Vigilio.
Silverio bajo ningún concepto consintió en levantar la pena de excomunión sobre los herejes, y mucho menos reconocer la herejía como dogma canónico. Pero la Emperatriz no se dejó intimidar. Envió al general Belisario para que depusiera al Papa.
Silverio fue capturado en sus propios aposentos, vestido con un hábito de monje y enviado al destierro en un monasterio de Asia menor. Vuelve entonces a escena el Emperador Justiniano, que opinaba que su esposa se había excedido secuestrando al Papa.
Trajo a Silverio de Asia y lo mantuvo encerrado en otro convento, pero esta vez en Italia. Cuando nuestro santo murió años después. Vigilio fue elegido Papa, y a partir de entonces demostró no ser tan maleable como Teodora pensaba. Mantuvo la decisión de San Silverio y nunca aceptó la herejía eutiquiana.
« REGRESAR
|
 |
 |
|
|
|
 |
|
 |
|