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14 de junio
San Eliseo
El nombre de Eliseo significa “Dios salva” y, efectivamente, lo poco que sabemos de su tesis profética nos indica que su mensaje se centraba en que Dios es el único que puede salvar al pueblo de Israel. Es el gran problema de los llamados “profetas predicadores”: como no escribieron, no queda prácticamente nada de lo que anunciaban.
Eliseo nació pobre, hijo de un labrador llamado Safat, en el valle del Río Jordán. Su vocación profética no le viene de familia, como a muchos otros, sino que tiene un origen divino: fue Dios el que le dijo a Elías que hiciera de él su sucesor. Así, cuando el gran profeta encontró a Eliseo arando en su campo, echó sobre sus hombros su propio manto a modo de símbolo.
Nuestro profeta seguirá a Elías durante mucho tiempo, aprendiendo de él el gran arte de escuchar a Dios, y estará presente cuando un carro de fuego se lo lleve al cielo. Dice la Biblia que Elías le dejó a su discípulo “dos partes de su espíritu”.
Después de esto, Eliseo comienza su propia carrera profética, marcada por la lucha contra la idolatría y por la multitud de signos que hace gracias al poder de Dios: multiplica los alimentos, sana a los enfermos y hasta resucita a un niño.
El mensaje de Eliseo es un claro anuncio de la venida de Cristo. No hay modo de saber si la profetizó directamente, pero sí queda claro que durante toda su vida alimentó en el pueblo de Israel la esperanza en la llegada de un Mesías que sellará definitivamente la alianza del pueblo con Dios. Como efectivamente sucedió.
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