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9 de junio
San Efrén
Muy poco es lo que sabemos de la vida de San Efrén. Nació en Nisibi, en Mesopotamia a comienzos del Siglo IV, probablemente en el año 306. Por tanto tenía siete años cuando Constantino emanó el edicto de milán. Pero parece que Efrén no pudo gozar de la libertad de culto en el seno de la propia familia, porque el padre era sacerdote pagano y no estaba de acuerdo con la formación cristiana que la piadosa madre quería impartirle.
A los 18 años recibió el bautismo y vivió del propio trabajo, en Edesa, como empleado en un baño público. En el año 338 Nisibi fue atacada por los persas, y Efrén acudió en su ayuda. Cuando Nisibi cayó en mano de los persas, Efrén, que ya era diácono, se estableció definitivamente en Edesa, y allí dirigió una escuela. Allí murió el 9 de junio del 373.
Benedicto XV lo declaró doctor de la iglesia en 1920. La tradición nos lo recuerda como un hombre austero. No conocía el griego y probablemente esta fue la razón por la cual no encontramos en su obra literaria ese influjo teológico contemporáneo, caracterizado por las controversias trinitarias.
Él es el trasmisor genuino de la doctrina cristiana antigua. El medio usado por san Efrén para la divulgación de la verdad cristiana es la poesía. El carácter popular de sus poesías hizo que pronto se difundieran muchísimo. Gracias también a las cuidadosas traducciones en griego, pronto pasaron de Siria al oriente mediterráneo.
Efrén no escribía para buscar éxitos literarios; él se servía de la poesía como de un excelente medio pastoral hasta en las homilías y en los sermones. El profundo conocimiento de la sagrada escritura le ofrecía a su rica vena poética el elemento más original para penetrar en los misterios de la verdad y sacar útiles enseñanzas para el pueblo de Dios. Efrén es también el poeta de la Virgen, a la que dirigió 20 himnos y a quien se dirigía con expresiones de tierna devoción.
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