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San Germán
28 de mayo
Nació en la Borgoña, en Autun. Después de haber sido educado desde los 15 años, por un pariente suyo de Lazy, despunta en cualidades por encima de lo común para su edad. Y más tarde, el obispo Agripin, el de Autun, lo ordena sacerdote solucionándole las dificultades y venciendo la resistencia de Germán para recibir tan alto ministerio en la Iglesia; luego, Nectario, su sucesor, lo nombra abad del monasterio de san Sinforiano, en los arrabales de la ciudad.
Modelo de abad que marca el tono sobrenatural de la casa caminando por delante con el ejemplo en la vida de oración, la observancia de la disciplina, el espíritu penitente y la caridad. Es allí donde comienza a manifestarse en Germán el don de milagros, según el relato de Fortunato.
Por lo que cuenta su biógrafo, se había propuesto el santo abad que ningún pobre que se acercara al convento a pedir se fuera sin comida. Un día reparte el pan reservado para los monjes porque ya no había más. Cuando brota la murmuración y la queja entre los frailes que veían peligrar su pitanza, llegan al convento dos cargas de pan y, al día siguiente, dos carros llenos de comida para las necesidades del monasterio.
También se narra el milagro de haber apagado con un roción de agua bendita el fuego del pajar lleno de heno que amenazaba con arruinar el monasterio. Otro más -y curioso- es cuando el obispo, por las cosas buenas que se hablan de Germán, lo manda poner en la cárcel y las puertas se le abrieron al estilo de lo que pasó al principio de la cristiandad con el Apóstol. Pero Germán no se marchó antes de que el mismo obispo fuera a darle la libertad. Con este episodio cambió el obispo sus celos por admiración. El buen obispo murió el 28 de mayo del año 576.
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