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| Valentina Quintero por Valentina Quintero
Desde que nací en Caracas el 28 de junio de 1954, he sido una militante de la felicidad. Mis padres, Tony Quintero y Ana Carlota Montiel de Quintero, se morían porque yo naciera y toda la vida me quisieron y consintieron, a pesar de ser la hija del medio, pues Cristóbal y Susana son mayores que yo e Inés y Antonio menores. Jamás podré contar una de esas historias dramáticas de que sólo comía pan con queso y rejo tieso o que me enviaban a la calle a vender velitas para los santos.
Como toda una niña bien y privilegiada, estudié en el San José de Tarbes desde kinder hasta quinto año de humanidades. Fui una buena alumna, con algunas imperfecciones disciplinarias, pero con buenas notas. Me dieron mi diploma de tarbesiana ejemplar en 1972 y aún me sé completico el himno del colegio.
Como corresponde a una tarbesiana, entré en la Universidad Católica Andrés Bello inmediatamente y me gradué en Comunicación Social, mención audiovisual, en 1976. Mi pasión era ser como Luisa Lane, ya que jamás tendría la voz de Raquelita Castaños. El auténtico frenesí era cantar boleros en los cabarets y seducir a los varones que vivían algún despecho. Como había escuchado alguna vez que las niñas iban a la universidad a buscar novio, me casé en cuanto terminé primer año.
Eran los días del plan de becas Mariscal de Ayacucho. Apliqué y me fui a Boston a hacer una maestría. Lo que encendía mi espíritu era la educación por medios audiovisuales para cambiar el mundo. Entré a la escuela de educación en Boston University y me dieron mi título de magister en Tecnología Educativa. También fue útil mi estadía para que un médico gringo y judío me curara la esterilidad y pudiera nacer mi única hijita Arianna, la razón de mi vida. En 1981 regresé a la patria a cumplir mi misión. |
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| En 1982 entré a trabajar en la Biblioteca Nacional junto al combo de guerrilleros de Virginia Betancourt. Nuestra misión era poner a la gente a leer y hacerles ver que en la información está el verdadero ejercicio de la democracia. Fueron siete años de aprendizaje intenso en todos los sentidos. Conocí gente de otros mundos, me divorcié, supe que la salsa no era la Billo y me compré mi primer carro, un WW azul de 1971 bien esperrujío.
Rodolfo Santana, mi pareja para ese entonces, cambió casi todos mis esquemas. Para empezar, entendí que el sueldo fijo quince y último era una entelequia. Más nunca trabajé con horarios ni prestaciones. Vivía al día, eso sí, pero libre dentro de mi militancia feliz. Conocí a Elizabeth Fuentes y empecé a escribir el Manual de Ociosidades en Feriado en 1986. Trabajamos juntas en la promoción del cine y el teatro nacional y no logramos hacernos millonarias.
El Manual de Ociosidades creció tanto que llegó a Radio Capital en 1990. En 1992 Elizabeth y yo empezamos a hacer Descaradas, nuestra terapia nocturna que se convirtió en vespertina y sólo sabatina. Ahora estoy en Unión Radio los fines de semana con mi programa "En todas partes" que sale al aire por muchas emisoras a nivel nacional. Trabajé algún tiempo en publicidad sólo para descubrir que no lo haría más nunca.
Mi primera incursión en la televisión fue en Valentina TV, en CMT canal 51 cuando se abrió. Duró poco, pues se vino abajo junto con Bancor en la debacle bancaria. Militante feliz, me fui a la fiesta aniversario de El Nacional en 1994 a buscar trabajo. Conseguí una cuña para el programa de radio y me encontré a Carlos Oteiza. Almorzamos juntos y a la semana presentábamos el proyecto de Bitácora en RCTV.
En noviembre de 1994 sale Bitácora al aire, una vez al mes, los domingos por RCTV. Lo mejor fue empezar a hacer televisión a los 40 años. Nadie me podía exigir ser un hembrón, a pesar de los planes que hice desde los 20, pero siempre me falló la voluntad. Lo que procuro es mantener cierta estética y lo demás lo compenso con mi encanto personal. En 1996 salió la primera edición de "La Guía de Valentina Quintero" y fue lo que llaman un bestseller. Lo mismo ocurrió con la edición del 98-99 y la del 2000. Bitácora ganó el Premio Monseñor Pellín en 1996, el Premio Nacional de Periodismo en 1997 y el Dos de Oro en el 2001. El Manual de Ociosidades sigue en El Nacional pero ahora en Todo en Domingo.
En este instante tengo 47 años, por fin logré eso que llaman la vivienda propia, aunque todavía debo una fortuna. Aprovecho para decir que cada ejemplar que alguien compre de mi guía es un ladrillo de mi casa. Mi única hijita Arianna tiene 20 años, estudia comunicación social y es feliz. Me he divorciado varias veces, como toda mujer que se precie, y cada hora que pasa estoy menos clara sobre ese dilema de la "relación de pareja". Procuro que no me mortifique. Ando en la etapa contenta de los amigos. Viajo con cédula, escribo en mi casa, contesto correos como Scarlet y no hay nada que quisiera hacer con mi vida que no fuera exactamente lo que estoy haciendo.
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Autora de los textos: Valentina Quintero.
.: Si quieres saber más sobre este u otros destinos, busca y compra la Guía de Valentina Quintero.
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