VENEZUELA VIRTUAL | Guía de Valentina Quintero | La ruta de la semana | A Peribeca y El Topón

Zona: Montaña
Estado: Táchira
Ruta 2: A Peribeca y El Topón

Un poblado colonial fundado en 1602 y localizado en el Municipio Independencia, a escasos minutos de San Cristóbal, Peribeca resolvió aprovechar sus primorosas calles empedradas, sus fabulosos corredores y sus casas coloniales para convertirse en atractivo turístico de los capitalinos todos los fines de semana. Es como una versión de El Hatillo para los caraqueños.

Son pocas calles, una plaza muy linda y frondosa con su iglesia en frente y un corredor enorme pintado de colores chillones donde se instalan vendedores de dulces, artesanía, licores, juguetes y todo lo que se haga por la zona. Los habitantes habituales sacan sus mesas y venden lo que van creando en sus hornos y fogones, así como las artesanías.

Es muy divertido, porque de lunes a viernes cada quien conserva el hogar con su ritmo habitual y los fines de semana abren las puertas de par en par, apartan los muebles, llenan los estantes de artesanía hecha en casa o comprada por los alrededores, y el pueblo todo es para la visita. No queda un sólo espacio libre. Han llegado a contar hasta 12.000 personas un domingo. El plan es caminar, detenerse en cada esquina, preguntar, probar, ver y encontrarse con todo Táchira.

Cuando yo estuve, hace ya algún tiempo, apenas empezaba el movimiento, pero en esa ocasión recuerdo que Andrea y su tía Belkis hacían pie de limón, piña, parchita, bienmesabe de coco y torta de chocolate y Edita de Contreras se esmeraba con la leche de burra, piñita, calentao, pie de chocolate, limón y tizana. Volví en el 2001 y me quedé helada con la cantidad de negocios. Es tremendo plan de fin de semana. Muy cerca, como a 7 minutos en carro, queda la Aldea Agroturística El Topón, que se ve desde Peribeca en las noches por las luces encendidas de la Posada Dorada. La última vez que estuve me fui caminando como a las 7 de la mañana y fue un paseo precioso de frescura, observación del mundo en su estado natural y ejercicio sin matazón. Puede ser entre media hora y 45 minutos, dependiendo de la velocidad de cada quien.

Esta aldea está al borde del antiguo camino empedrado que comunicaba Táchira con Mérida y la vista es tan estelar que le dicen “El ventanal del Táchira”. Recuerdo que esa mañana nos conseguimos un señor limpiando su local y nos explicó un extraño juego típico de la zona. Se llama Tejo y consiste en lanzar una especie de peloticas de hierro que se clavan en una superficie de metal con barro para que se hundan y les ponen unas mechas para que exploten. Se ve facilito pero requiere muchísima puntería. La gente se pasa horas enteras jugando y apuestan.
Para dormir
Para comer
Para curucutear
 
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