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El Camino de los Españoles

Otro paseo estelar es hacia el Camino de los Españoles. Por los lados de La Pastora y luego por Puerta de Caracas está la entrada. Se trata de la vía que comunicaba el puerto de La Guaira con Caracas en esos días intensos de la Colonia. Quedó listo en 1623 y si bien permitió la comunicación entre el mar y la ciudad, por ahí se colaron igualmente las ideas republicanas y junto a ellas, la libertad de un continente.

Existen ciertos vestigios de esa época, algunos empedrados, ruinas de castillos y los muros de lo que fuera la posada o lugar de descanso de los viajeros. Requiere carro de doble tracción y deben detenerse en el Puesto de Control de Valle Grande donde hay que darle los datos al guardaparques. Lo que sí les advierto es que si en aquellos días había que caminar mucho y se corría el peligro de ser atacado por alimañas tropicales o fieras salvajes, ahora los ataques pueden provenir del hampa común y desbordada, especialmente en los predios de Puerta Caracas. Es una lástima, pero tengo que hacer la advertencia.

La primera parada puede ser en la capillita de San José de Campo Alegre, construida por Don Manuel Teodoro Muñoz en 1951 como demostración de su cristiandad. La tienen de lo más arregladita, abren los fines de semana y días de fiesta y hacen dos peregrinaciones al año: una con la Virgen de Lourdes y otra con la cruz. Más adelante hay una entradita a mano derecha donde queda el Rancho de Manolo, posada y restaurante.

Siguen por ese camino y se topan con la bajada de las canoas. Al llegar abajo verán un nicho con una Virgen. Ahí hubo siempre una naciente de agua, pero se secó cuando le quitaron la Virgen y brotó de nuevo al regreso de la Santa Imagen. Cuando vean el letrero de Inparques que dice Puesto Guardia El Fortín suben por ahí. Sólo están los muros de piedra como recuerdo, todo muy limpio y un piso de cerámica sin mucho sentido. Ahí paraditos observarán Gramovén, Casalta, Propatria e infinidad de ranchos, pero si voltean para el otro lado verán el mar en un día claro. Más adelante se llega a las ruinas de Castillo Negro. Se ve que los españoles conocían su asunto. Estratégicamente la ubicación de este castillo es inmejorable. Por un lado se ve el Puerto de La Guaira y por el otro la ciudad de Caracas.

Continuando la ruta de los españoles, váyanse a La Venta, la bodega donde se abastecían los españoles durante este largo cruce por la Cordillera de la Costa. Permanecen en pie gran parte de los muros y la estructura fue reforzada para evitar el destrozo total. Humboldt se refirió a este lugar diciendo: “una buena posada que goza ya de alguna celebridad en Europa y los Estados Unidos por la belleza de su situación. Cuando lo permiten las nubes, este sitio ofrece una magnífica perspectiva sobre el mar y las costas cercanas…es deslumbradora la masa de luz que refleja el litoral blanco y árido…”.

Hay un momento en que no queda más remedio que dejar los carros en un sitio llamado Corozal y seguir a pie. Por esta ruta son notorias las piedras en la carretera, vestigio indiscutible de esos caminos que hacían los españoles. Los estudiosos que deliren por saber mucho más sobre esta ruta, les recomiendo el libro “El Camino de los Españoles” magnífico y hermoso volumen editado por el Instituto de Patrimonio Cultural, escrito por Emanuele Amodio, Rodrigo Navarrete Sánchez y Ana Cristina Rodríguez Yilo.

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Autora de los textos: Valentina Quintero.

Si quieres saber más sobre este u otros destinos, busca y compra la Guía de Valentina Quintero.

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