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| Zona: Costa
Estado: Zulia
Ruta 1: Maracaibo y sus alrededores
Soy Valentina Quintero Montiel, de los Montiel Montieles de la calle derecha y cuando estuve en Maracaibo a fines del 2001, el apellido de mi madre se me alborotó de puro orgullo, porque su ciudad natal está hermosa, pulcra, divinamente bien señalizada y con signos de que brillará aún más después que concluyan los proyectos pendientes. Cada madrugada sale un ejército de hombres y mujeres vestidos de amarillo chillón que llaman “Los Salserines”, pero en lugar de cantar, barren y el resultado es notorio. Siguen los carritos por puesto y en el tráfico venden tizana, limonada, papelón con limón, conservas y hasta agua congelada en bolsitas. Todos esperan el metro, que irá por arriba.
Además decidieron sacarle el jugo a su Lago, como debe ser, y diseñaron el Parque La Vereda del Lago, con 68 hectáreas, aprovechando el relleno que se hizo en el año 68. Aquí se acercan los trotadores y caminadores desde las seis de la mañana y no salen sino hasta las 10 de la noche, dichosos y sanos con los aires lacustres.
Están construyendo el Parque del Agua y el Parque de Diversiones Ciudad Mágica, una pista para trotadores, la biblioteca del Estado, un módulo cultural, otro de información turística y un gran centro para presentar espectáculos de gran impacto internacional, pero para mí lo mejor es la idea de las marinas para ir de un lado a otro de la ciudad por el lago y los restaurantes palafíticos. Toda la ciudad está entusiasmadísima con este plan de emociones junto al lago. En Maracaibo olvídense de la chaqueta pues si se les ocurre salir con ella sentirán a los pocos minutos que el cuerpo se les está cocinando a fuego lento. El sol por estos lares es un señor bastante serio que no permite muchos formalismos, salvo aquellos que se desarrollan en el necesarísimo aire acondicionado, el cual suele ser tan poderoso que transforma la zona en la más invernal del país. |
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