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Desde siglos, la unión entre un hombre y una mujer perseguía el fin último de procrear. Reinados del mundo dependían de la llegada de un heredero y hoy por hoy, matrimonios consolidados se ven en la cuerda floja cuando les es imposible quedar embarazados; sin embargo, muchos logran sortear este problema gracias a los avances de la medicina y de la genética
Hasta hace pocos años, la esterilidad era algo relacionado exclusivamente a la mujer, quizás por razones culturales o sencillamente porque la idea de fertilidad estaba asociada directamente a la mujer al ser ésta quien queda embarazada, pero actualmente cuando se habla de esterilidad se hace en referencia al hombre y a la mujer, pues es un problema que no distingue sexos.
La esterilidad puede definirse como la incapacidad de conseguir el embarazo y se dice que una pareja tiene problemas de esterilidad cuando, luego de un año manteniendo relaciones sexuales sin protección, no logran concebir. Las cifras señalan que una pareja normal y joven, apta para procrear, sólo tiene un 25% de posibilidades de embarazarse por cada ciclo menstrual de la mujer y aunque teóricamente ella puede tener hijos hasta los 40-45 años, lo recomendable es que sea madre hasta los 35.
Aún cuando coloquialmente se habla de esterilidad e infertilidad para sugerir el mismo problema, los expertos diferencian claramente una de otra. La esterilidad es entendida como la incapacidad para quedar embarazada o embarazar y la infertilidad es la incapacidad para llevar a feliz término el embarazo pues el proceso es interrumpido por abortos.
Siendo un poco más específicos, la medicina escala el problema en 4 tipos:
• Esterilidad primaria: cuando tras un año y medio de relaciones sin anticonceptivos o protección no se da el embarazo.
• Esterilidad Secundaria: cuando luego de haber concebido y dado a luz a un niño, no logra un nuevo embarazado a los 1 ó 2 años siguientes de relaciones sin protección.
• Infertilidad Primaria: se denomina así cuando una pareja logra quedar embarazada pero no llega a término con un bebé normal.
• Esterilidad Secundaria: ocurre cuando una pareja, tras haber tenido un embarazo y parto normales, no consigue llevar a término una nueva concepción con un recién nacido normal.
Estadísticamente, cuando una pareja no puede concebir, el 40% de los casos se debe a problemas en la mujer y un 40% responde a complicaciones en el hombre; el 20% restante se atribuye a causas mixtas y en ocasiones desconocidas. La esterilidad no distingue sexos ni edad pero sí puede distinguir estilos de vida, lo que se refleja en sus posibles causas:
• En la mujer
Pueden presentarse problemas endocrinos que provoquen la falta de ovulación circunstancial y hasta la anovulación crónica, síndrome que desencadena trastornos como la amenorrea o ausencia de menstruación. Los problemas endocrinos por lo general responden a alguna disfunción en el hipotálamo y la hipófisis por lo que la glándula no produce gonadotrofinas, o por el contrario, las produce en exceso.
De igual forma pueden ser reflejo de alteraciones con la tiroides lo que produce un desbalance hormonal que afecta la producción de óvulos. Dicho descontrol origina en ocasiones que el moco vaginal de la mujer sea muy espeso, impidiendo el paso del esperma del hombre o bloqueando el paso del óvulo fertilizado hasta el útero lo que imposibilita su implantación.
Otros factores en juego son los anatómicos. Posibles malformaciones en la mujer como alteraciones en las trompas de Falopio causadas por enfermedades o cirugías previas. Asimismo la aparición de anomalías como quistes, fibromas, tumores benignos o incluso la endometriosis (aparición de tejido endometrial fuera del útero) pueden actuar contra la concepción.
• En el hombre
Antes de hablar de las causas es importante aclarar que no hay parámetros exactos para catalogar a un hombre de estéril, sin embargo la Organización Mundial de la Salud, apunta que para considerar estéril a un hombre, sus niveles de esperma deben estar por debajo de los niveles normales que van entre los 100 millones de espermatozoides/ml y los 20 millones/ml.
Es por ello que entre las causas más comunes de la esterilidad masculina los expertos apunten a lo lógico: el semen. Un hombre cuya producción de esperma sea nula o baja o cuyo número de espermatozoides esté por debajo de los niveles normales, difícilmente logrará embarazar a su pareja. Otro caso descrito sobre el semen es la producción normal o excesiva de esperma pero con espermatozoides de poca movilidad lo que les impide llegar al óvulo para fecundarlo.
También es posible encontrar problemas de esterilidad en hombres cuya esperma es óptima. En ellos el inconveniente podría responder a obstrucciones postesticulares producto de la formación de conductos deferente, de traumatismos, de cirugías o causados por impotencia. Adicionalmente pueden existir factores pretesticulares como el varicocele o afecciones consecuencia de enfermedades tales como las paperas, características que impiden la libre eyaculación.
La práctica de deportes como el ciclismo y el uso de ropa interior muy ajustada también han sido relacionados con la esterilidad masculina. Está comprobado que el aumento de temperatura en los testículos- por una fiebre o exposición excesiva al calor- reducen la cantidad de espermatozoides y su movilidad. La temperatura ideal para la producción de esperma es de unos 34 grados centígrados, muy por debajo de la temperatura corporal normal.
• Mixtos
Ambos sexos son vulnerables a otros factores, los emocionales y psicológicos: el estrés, la alimentación, el abuso del alcohol y drogas y traumas pueden afectar el funcionamiento del organismo y llevar a la esterilidad (espasmos vaginales en la mujer- impotencia o eyaculación precoz en el hombre) Factores externos como la exposición a agentes tóxicos (pesticidas, plomo, mercurio) o radioactivos producen en la mayoría de sus caso problemas reproductivos.
Arando y abonando el terreno reproductivo
Así como en ocasiones es necesario abonar los terrenos para obtener buenas siembras, así también ocurre en el ser humano, que en algunos casos necesita una ayuda extra para lograr reproducirse.
Cuando una pareja se enfrenta ante el fantasma de la esterilidad puede recurrir a la medicina y someterse al tratamiento que su médico considere adecuado para su caso pero antes de ello ambos, hombre mujer, deberán realizarse pruebas de laboratorio: perfil completo, grupo sanguíneo, factor Rh, bioquímica, niveles de coagulación, despistaje de rubéola, HIV, RPR, hepatitis, tuberculosis y otros.
Luego de esto, el estudio se centra en el hombre por ser las pruebas más sencillas y económicas. Inicialmente se procede a hacer un estudio del esperma del sujeto o seminograma para el cual se debe obtener una muestra de semen por medio de masturbación tras 3 ó 5 días de abstinencia sexual o cero eyaculaciones, esto con el fin de favorecer el almacenaje suficiente de espermatozoides. La prueba se repite varias veces para garantizar que el conteo es confiable.
Si del estudio se desprende que el esperma es normal pero de escasa cantidad puede procederse a la inseminación artificial, si el seminograma resulta normal entonces se comienzan a hacer los estudios en la mujer.
El primer paso es confirmar que se produzca la ovulación en la mujer para evaluar si es o no estéril. Entre las técnicas usadas para determinarlo están la ecografía y los equipos predoctores de ovulación que detectan cualquier incremento, por ligero que sea, de la hormona luteinizante que induce la ovulación, asimismo pueden medirse los valores de progesterona en la sangre o en la orina, de haber un incremento en ésta existe entonces un indicativo de que el óvulo fue liberado.
Si la mujer no ovula se procede a realizar un tratamiento hormonal que dependerá del diagnóstico dado por el médico. Cuando no ha habido ovulación por un largo periodo se usa generalmente el clomifeno antecedido por la administración de acetato de de medroxiprogesterona. Si luego de este primer tratamiento la mujer no ovula se repite el tratamiento con dosis más altas. Se recomienda un máximo de 6 ciclos que no excedan las dosis recomendadas y un estricto control médico pues además de los efectos secundarios del clomifeno como sofocos, hinchazón abdominal, dolor mamario, náuseas, trastornos visuales y cefaleas, se sospecha que pueda aumentar las posibilidades de desarrollar cáncer de ovario.
Con este tratamiento entre un 75 y 80% de las mujeres ovula pero sólo un 40% consigue embarazarse y de éstas, cerca de un 5% tiene embarazados múltiples.
Si con el clomifeno no se logra que la mujer ovule pueden administrarse gonadotropinas menopáusicas humanas para madurar los óvulos o la combinación de ambos tratamientos. Sin embargo los médicos no recomiendan el uso de las gonadotropinas por los serios efectos secundarios que conllevan, entre ellos el síndrome de hiperestimulación ovárica, que se desarrolla entre un 10 y un 20 por ciento de las mujeres tratadas y que puede llegar a ser fatal si no se mantiene un exhaustivo control médico. Al igual que el clomifeno, estas hormonas pueden incrementar el riesgo de cáncer de ovario, aunque no hay estudios concluyentes.
La baja producción de gonadotropinas resulta también de problemas con el hipotálamo por lo que no se secreta la hormona luteinizante, en estos casos se procede a inducir la ovulación con una hormona sintética.
• La inseminación artificial
También denominada como Fertilización asistida de baja complejidad consiste en la introducción del semen dentro del cuello uterino mediante un delgado catéter para ayudar a la fecundación. En caso que el semen no sea de la pareja sino de un donante se hace un “lavado previo” que elimina impurezas, entre ellas el virus del HIV.
• Fecundación In Vitro tradicional
Luego de estimular los ovarios para obtener los óvulos, éstos se fertilizan con los espermatozoides en un tubo de ensayo y una vez que hayan crecido los embriones son implantados en el útero de la mujer. En caso que el hombre tenga un bajo índice de espermatozoides se hace una microinyección de un espermatozoide en el óvulo maduro antes de ser implantado en el útero.
Si el hombre tiene inmovilidad absoluta en el esperma o se practicó una vasectomía es posible extraer los espermatozoides directamente desde el testículo o el epididimo.
| Cápsulas de interés |
1. La mujer que tiene ciclos menstruales regulares cada 26 a 35 días acompañados de síntomas como dolor mamario, hinchazón de la parte inferior del abdomen y cambios de humor. Sin embargo puede que ovule sin presentar los síntomas antes descritos.
2. Un varicele es una masa de venas dilatadas y tortuosas que se forma en el escroto y que impide el correcto drenaje de sangre desde los testículos lo que incrementa la temperatura y reduce la formación de esperma.
3. La primera Fecundación in Vitro se realizó en 25 de julio de 1978 por los doctores Robert Edwards y Patrick Steptoe. El niño nacido con esta técnica recibe el nombre de Louise Joy Brown.
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Fuentes:
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