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A simple vista no es más que un bicho de unos pocos centímetros, pero en su diminuto ser puede vivir el Tripanozoma cruzi, parásito capaz de provocar la muerte súbita de las personas a través del mortal Mal de Chagas ¿Qué es el chipo?
Quizá ya hayas visto un Chipo y seguramente lo confundiste con un chinche, y es que el Chipo es en realidad otro chinche más.
Taxonómicamente se le conoce como Triatoma infestans y pertenece a la subfamilia de los triatóminos (Triatominae), que desciende a su vez de la familia de los Reduviidae o insectos redúvidos. Es un insecto heteróptero (de alas dispares, parcialmente endurecidas) y entra dentro del grupo de los ectoparásitos al ser de hábitos hematófagos, lo que quiere decir que al igual que los zancudos, garrapatas, pulgas, piojos, sanguijuelas y algunos murciélagos, se alimenta de la sangre de los vertebrados.
El Chipo puede alcanzar los tres centímetros y vivir hasta unos tres años. Regularmente es de color pardo y presenta unas líneas de color claro que hacen relieve en su cuerpo plano; su cabeza es afinada y en ella se encuentran los ojos que sobresalen como dos protuberancias opacas. Además, posee seis patas y un par de alas que están normalmente plegadas a su cuerpo.
Dependiendo de la latitud donde se encuentre recibe distintos nombres: En Colombia, por ejemplo, se le conoce como "Pito", en Brasil como "Barbeiro", "Chincha besucona" en México, Chirimacha en Perú y Vichuca en Argentina, Chile, Uruguay y Bolivia.
Un animal de hábitos nocturnos
Hasta hace poco, el Chipo era asociado únicamente a los campos y se creía que habitaba solamente en viviendas precarias como aquellas hechas con pisos de tierra y paredes de bahareque; además se había descrito como una especie común en cuevas de armadillos originales de los bosques húmedos pero la colonización por parte del hombre de las zonas rurales o inhóspitas y la expansión de las grandes ciudades han ido destruyendo su hábitat original, obligándolo a adaptarse a los nuevos ambientes y a convivir más de cerca con las personas.
Algunos manejan como teoría que el Chipo sustituyó las cuevas de cachicamos o armadillos por las coaclas de las ciudades. Pero sin adentrarnos en los ductos subterráneos de los suburbios modernos, éste puede localizarse sin dificultad en los hogares ya que le gusta refugiarse durante el día en lugares húmedos y oscuros tales como grietas y orificios dentro de las paredes, el interior de muebles, en los espacios destinados a las mascotas, debajo de los colchones, detrás de los cuadros e incluso, hasta en la ropa colgada en los closets.
Una vez que cae el sol, el Chipo sale a hacer de las suyas amparado en la sombra de la noche cuando sus potenciales víctimas están indefensas o desprevenidas, mientras él en cambio, se arma con su vista nocturna.
Así como otros insectos, se aproxima a las viviendas atraído por las luces del interior y ahí permanece hasta que es hora de alimentarse de las mascotas o de las personas que viven allí. Según Matías Reyes Lugo, Jefe de la sección de Entomología Médica del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad de Venezuela, el Chipo no pica regularmente a las personas, pero la destrucción de su ambiente y la consecuente disminución de cachicamos, rabipelados y demás mamíferos, lo llevan a buscar otras fuentes de alimentos. También destaca que la humedad dentro de las viviendas favorece su desarrollo dentro de las casas, pues, tratándose de un insecto propio de climas cálidos y de hábitos domiciliarios (vive cerca de su fuente de comida) las residencias son un ambiente óptimo. Raramente se ubican en zonas frías por lo que en ocasiones se aconseja mantener el interior de las residencias con bajas temperaturas.
En Venezuela el Chipo ha "conquistado" rápidamente espacios en las grandes ciudades y ha aparecido en Los Teques y urbanizaciones caraqueñas como Macaracuay, Petare, Colinas de Bello Monte, Santa Mónica, Terrazas del Club Hípico, Colinas de Tamanaco, Manzanares, El Hatillo, Altamira y Antímano.
Cadena alimenticia del mal
El Chipo se alimenta de la sangre de los mamíferos y la humana forma parte del menú ocasional, es ahí donde vienen los problemas para la salud pública.
De las 130 especies de triatómicos (familia a la que pertenece el Chipo) se considera que un 10% es potencialmente peligroso para el hombre, tanto por su cercanía a las ciudades como por la posibilidad de que se encuentre infectado con el protozoario o parásito "Trypanosoma cruzi", agente transmisor de la enfermedad de Chagas.
La cadena de contagio comienza cuando un Chipo pica a un animal reservorio del parásito (puede ser un cachicamo) y luego éste pasa a ser un agente transmisor capaz de contagiar la enfermedad.
Cuando el Chipo pica a una persona y toma la sangre, su abdomen se hincha y para hacer espacio defeca, depositando el "Trypanosoma cruzi" en la piel, parásito que finalmente ingresa al torrente sanguíneo de la víctima cuando ésta se rasca por la picazón producto del pinchazo.
"Seis millones de venezolanos viven en riesgo de contraer Chagas. El chipo es el principal transmisor de la enfermedad. Se calcula que 101.488 kilómetros de territorio nacional, que incluyen 198 municipios, son hábitat frecuente del chipo, principal transmisor del Chagas…" según cálculos de Ana Carvajal, de la Red de Sociedades Científicas de Venezuela.
¿Qué es el Mal de Chagas?
El Mal de Chagas es una enfermedad que no distingue sexo, edad o raza. Su periodo de gestación varía y pueden pasar semanas, meses o años para que el Trypanosoma cruzi se aloje en los órganos internos perjudicando su funcionamiento. La manifestación de la enfermedad ocurre en dos fases: La aguda y la crónica.
La primera de ellas presenta síntomas como fiebre, malestar general, hinchazón de un ojo, inflamación y enrojecimiento del sitio de la picadura; en algunos casos el paciente se complica y el desenlace puede ser fatal. Cuando los síntomas son leves, raramente se asocian a la enfermedad, sin embargo es importante detectarla en sus inicios pues el éxito del tratamiento depende de ello y evitan que la persona padezca mayores daños con los años.
Tras los primeros síntomas la persona puede pasar años sin manifestar otros cuadros clínicos y luego de 20 ó 30 años es frecuente que entre en la fase crónica en la que pueden observarse síntomas como insuficiencia cardíaca, agrandamiento del colon o del esófago, dificultad para deglutir, desnutrición y en muchos casos la muerte súbita del paciente. En esta etapa no hay tratamientos para la enfermedad.
En pocas palabras…
• ¿Cómo se transmite el Mal de Chagas?
A través de las heces de un chipo infectado, transfusiones de sangre infectada, durante el embarazo (de una madre contagiada) y por la ingesta de alimentos contaminados.
• ¿Cómo prevenir el Mal de Chagas?
1. Se sugiere colocar cortinas oscuras en las ventanas para evitar que la luz se proyecte al exterior atrayendo al Chipo.
2. Bajar la intensidad de los bombillos que estén ubicados en los jardines y demás áreas externas de la residencia. 3. Colocar telas metálicas en las ventanas.
4. Dejar a las mascotas fuera de la casa.
5. Mantener limpias todas las áreas internas y externas de la casa.
6. Usar repelentes aptos para la familia y las mascotas.
7. Evitar consumir jugos artesanales (como los típicos jugos de caña de las carreteras) y cualquier bebida o alimento cuya elaboración no cuente con supervisión sanitaria.
8. Forrar bien los colchones y revisar que no tengan rasgaduras que permitan que el insecto pueda alojarse dentro de él.
9. Lavar bien todos los alimentos.
10. Mantener ventilada y fresca la vivienda.
11. Fumigar cada seis meses.
12. Y muy importante, no rascarse las picadas pues podrían haber sido hechas por un Chipo
De frente al enemigo
En caso de conseguir un insecto sospechoso, no se debes agarrarlo con las manos descubiertas sino protegidas con alguna bolsa plástica. Una vez lo garres deposítalo con bolsa y todo dentro de un frasco hermético. Si puedes rocíale un poco de agua dentro (sin ahogarlo) y cierra muy bien el frasco y por ninguna razón le abras orificios "para que respire". Si tuviste contacto con el Chipo lávate las manos inmediatamente con agua y jabón, jamás lo aplastes. Finalmente llévalo a la Dirección de Salud Ambiental del Distrito Capital y/o al despacho de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela (UCV) donde le realizarán los estudios necesarios. De resultar portador del mal de Chagas tú y tu familia deberán hacerse los exámenes necesarios para descartar el contagio.
En caso de dudas o consultas contacta a la Dirección Nacional de Salud Ambiental a través del número telefónico 0243 2411708, o por medio del correo electrónico dgsa_mpps@hotmail.com
Fuentes:
Radio mundial
Ojopelao.com
2001.com.ve
Wikipedia
Eluniversal.com
Chacao.gov.ve
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