TEMAS | Deportes | Titán de Titanes: Guillén asombró a los escépticos
 


Desde 1917 no se celebraba en el sur de Chicago un campeonato y desde 1919 se resentía el escándalo de las Medias Negras que recibieron dinero para perder la Serie Mundial.

Las bromas y decepciones durante esos 88 años de espera concluyeron el pasado miércoles 26, cuando Juan Uribe atrapó un roletazo lento e hizo el out 27 del cuarto juego de la Serie Mundial 2005 en el Minute Maid Park de Houston para darles su primer título a las Medias Blancas de Chicago en casi 90 años.

Oswaldo Guillén fue el novato del año exactamente hace 20 años con este mismo equipo y su shortstop titular por 13 temporadas. Luego pasó a los Bravos y los Devilrays, antes de dedicarse a ser coach de los Expos en 2001 y de los Marlins en 2002 y 2003.
“Aprendí mucho de Tony Larussa, de Bobby Cox, de Jeff Torborg y de Jack Mckeon. Siempre dije que era coach para poder ser manager algún día y Reindorf me dio la oportunidad” dijo Guillén antes de iniciarse la Serie Mundial.

Poca gente le daba oportunidad de ser contendor a un equipo que perdió casi al mismo tiempo a Magglio Ordóñez y Carlos Lee. El primero, como agente libre, se fue a Detroit por un contrato multimillonario. El segundo, en un cambio de poder por velocidad al recibir a Scott Podsednik.

Desde el primer día de la temporada los muchachos de Ozzie hicieron las cosas pequeñas en lo que ahora llaman “Ozzieball” o “béisbol inteligente”. Todo el tiempo hubo gente esperando poder decir “eso se sabía” en el momento que empezara a desboronarse el equipo. Sin embargo, la forma de ser del manager venezolano permitió soltura entre los peloteros a lo largo de la larga faena que empezó en febrero y terminó en octubre.

“Su forma de llevar el equipo estando siempre pendiente de todos y cada uno de sus jugadores fue clave. Cuando jugamos juntos era lo mismo dentro del clubhouse pero ahora como manager pudo romper esa barrera que existía entre jugadores y directores de juego. Pudo sacar más del 100% a cada jugador y les enseñó como ganar”, dijo Harold Baines.

“Ha sido un enorme orgullo ver como Ozzie guió a estos muchachos y le dio a nuestros fanáticos y a la ciudad el triunfo tan merecido. Lamento no haber podido contribuir más pero estoy orgulloso de ser parte de este gran equipo”, dijo Frank Thomas.
Cuando tenían 15 juegos de ventaja en agosto hubo pesimistas que esperaban que ocurriera algo que mantendría la sequía de triunfos en la ciudad.



Cuando se redujo a solamente un juego y medio muchos dijeron que inclusive estarían fuera del wild card. “Mis tres hijos fueron claves en los momentos malos porque siempre les dije que tenían que mantener el ambiente con sus bromas dentro del clubhouse y así lo hicieron”, dijo Oswaldo. Pero tanto Guillén como la gente a su alrededor estaban claros que con 15 o con 1 todavía estaban en el primer lugar. De allí en adelante volvieron a jugar el mismo béisbol de comienzos de temporada para concluir el calendario regular con cinco triunfos al hilo incluyendo una barrida de sus acérrimos enemigos, los Indios de Cleveland.

La celebración por el título divisional fue grande y ya se hablaba de Serie Mundial en el US Cellular Field. Pero los detractores decían que no se podría derrotar a los actuales campeones, los Medias Rojas. Guillén les demostró lo contrario, guiando a sus muchachos a una barrida de tres juegos. Entonces les tocaba jugar contra los Angelinos y se dijo que Vladimir y compañía era un fuerte escollo. Los Ángeles ganaron el primer juego y muchos comentaron que se había acabado la suerte de Chicago. Otra vez se mostró lo errado que estaban cuando los peloteros inteligentes de Guillén ganaron los siguientes cuatro juegos para titularse campeones de la Liga, con sus cuatro abridores lanzando juegos completos para cada triunfo y celebrar aún más ruidosamente. Se aseguraban juegos de Serie Mundial para el sábado y domingo por lo menos. En la otra Liga, los Astros derrotaron a los Bravos y los Cardenales para avanzar a una gala de otoño por primera vez en los 44 años de la franquicia. Todo estaba listo para el clásico de octubre. Los conocedores decían que Pettite, Clemens, Oswalt y Backe eran muy superiores en la lomita así como Bagwell y compañía en la ofensiva. Casi todos estaban equivocados una vez más. Solamente cuatro emotivos y cerrados juegos necesitaron los Medias Blancas para derrotar a los Astros en la Serie Mundial 2005 finalizando con 11 triunfos en 12 encuentros de postemporada.

No había más dudas. Ahora nadie podía dudar de la capacidad de Oswaldo, el primer manager nacido fuera de los Estados Unidos, de su condición de Manager del Año y de la enorme hazaña lograda: Lavó las Medias Negras. La historia de dicha franquicia se divide ahora al igual que la del béisbol venezolano y el latino, en antes y después de Oswaldo Guillén. Sólo nos queda darle gracias a Oswaldo por una temporada que le contaremos a nuestros nietos y que usaremos de referencia por mucho tiempo.

Por Boris Mizrahi

Fotos tomadas de:

photostore.mlb.com
 
 

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