TEMAS | Sociedad | La tarjeta de crédito
   
   
  Antes de que existieran las tarjetas de crédito tal y como se conocen hoy, la forma de adquirir bienes podía ser alguna de las siguientes: pagando de contado, consiguiendo un crédito o pagando en partes, o ahorrar hasta alcanzar el monto deseado y así poder realizar la compra.

En el sitio de Internet www.gestiopolis.com, Bethania Rodríguez, escribe sobre el origen y la evolución de las tarjetas de crédito. Indica que en Estados Unidos, en la época colonial, algunas personas debían solicitar créditos para poder realizar sus compras, especialmente para las actividades agrícolas. En un principio, particulares realizaban estos préstamos; con el tiempo, las instituciones bancarias se encargaron de ello.

En el mismo artículo, la autora señala que la primera tarjeta fue creada en el año 1914 por la institución Western Union. Éstas estaban destinadas sólo para sus clientes preferenciales.

En un artículo de la revista Fortune (febrero 2004) escrito por Katrina Brooker, se narra en forma de anécdota cómo surgió la tarjeta de crédito tal y como se conoce hoy en día. La historia es la siguiente: Alfred Bloomingdale y Frank McNamara estaban disfrutando de un almuerzo en el año 1949. Al finalizar la comida, llegó la cuenta y pasó algo insospechado para ambos, no tenían dinero en efectivo para pagar. McNamara tuvo que llamar a su esposa para que trajera los dólares que hacían falta para cubrir los gastos.

La experiencia hizo que este hombre de finanzas dijera: "Esto no puede sucederme nunca más". Juntos, comenzaron a idear un esquema que reuniera en una red a varios restaurantes para que hombres como ellos no tuvieran que preocuparse por cargar dinero en efectivo encima. Así nació el Club Diners, o la primera compañía de tarjetas de crédito.

Este club era muy exclusivo. Para el momento, las personas que tenían tarjeta de crédito eran los millonarios, los hombres de negocio y sus esposas. La población de la clase media debía reservar un hotel enviando un cheque a través del correo, comprar un ticket de avión en efectivo o ahorrar si no tenía suficiente dinero para adquirir un bien.

En 1958, Joe Williams, gerente del Bank of America tomó una decisión muy riesgosa. Decidió entregar (sin solicitud de por medio) 60 mil tarjetas de crédito a 60 mil habitantes de Fresno, California. ¿Qué sucedió? La gente comenzó a utilizarlas. Según las estadísticas de ese momento, al segundo año de haber entregado las 60 mil tarjetas, se gastaron más de 59 millones de dólares.

Pasados algunos años, otros bancos querían unirse al Bank of Americas con el siguiente esquema: los bancos manejarían las tarjetas, mientras que el Bank of Americas manejaría el mercadeo y el proceso detrás de las transacciones. En 1976, esta asociación cambió su nombre a VISA. En 1966, otro grupo de bancos se unió en un grupo llamado Interbank, que luego cambió su nombre a MasterCard.

Una vez establecidas estas instituciones comenzaron las novedades: pago en cuotas, créditos adicionales, entre otros. El sistema se propagó y se pudo expandir a todo el territorio norteamericano.

En los años 70, Dee Hock de BankAmericard (años más tarde VISA) pensó que las transacciones con tarjeta de crédito necesitaban rapidez. Así fue como ligó el proceso de compra a la computación. Para esa fecha, se invirtieron más de tres millones de dólares en un sistema electrónico de procesamiento de datos. La solución llevó a que los vendedores de las tiendas llamaran por teléfono a una oficina en la que una persona verificaba los datos y la cuenta del cliente en una computadora. Todo un avance que representó para la empresa la posibilidad de realizar 5 mil transacciones en una hora.

El cambio de paradigmas que trajo la invención del dinero plástico no tiene límites. No sólo las tarjetas de crédito comenzaron a aparecer con diferentes motivos y diseños, sino que otras empresas comenzaron a utilizarlas para comercializar otros bienes. Por ejemplo, AT&T empezó a venderlas con minutos para hablar por teléfono; American Airlines en conjunto con VISA introdujo la tarjeta que permitía la acumulación de millas aéreas.

Igualmente, las tarjetas de crédito dieron paso a la aparición de los cajeros automáticos, creados en los años 70. Gracias al avance de la tecnología, se logró fabricar una máquina en la que los usuarios finales podían introducir sus tarjetas, marcar una clave y pagar un servicio o extraer dinero de sus cuentas bancarias.

Los problemas

En el mundo del dinero plástico no todo ha sido éxito y prosperidad. En un primer momento, la evasión de pagos de parte de los clientes ascendía a un 22%, es decir, de cada 100 usuarios de tarjeta de crédito, 22 no pagaba las cuentas a final del mes. Este porcentaje ha logrado reducirse en la actualidad, según Katrina Brooker, al 2%.

Este aspecto, probablemente tenga relación con el hecho de que para algunas personas gastar dinero con una tarjeta es como "no gastarlo". De hecho, algunos psicólogos indican que algunos usuarios suelen pagar con tarjeta, bienes que no tenían previsto comprar pues no tienen suficiente dinero en efectivo. Al parecer, cuando una persona paga con su tarjeta no existe una vinculación con el hecho de que está gastando dinero real y que debe pagarlo al final de mes.

En el artículo de la revista Fortune, la autora cita otros inconvenientes que trajo la tarjeta de créditos, como por ejemplo los siguientes: a los bancos les resultó complicado llevar un control de a quiénes les habían enviado tarjetas y a quiénes no; se presentaron casos de niños recién nacidos a los que les llegaba su tarjeta; algunos vouchers (cuando usaban papel carbón) resultaban irreconocibles si se escribían al reverso. Así, los bancos perdieron mucho dinero, pues no sabían a quién debían cargarle el monto de esa cuenta.


Casos de delincuencia también se hicieron presentes, sobre todo en los primeros años de vida del dinero plástico. Por ejemplo, es famoso el caso de unos trabajadores postales que robaron mil tarjetas de crédito o el del agente de viajes que compró más de tres mil dólares en pasajes de avión con tarjetas robadas y que luego los vendió con un 50% de descuento.

¿Cómo funcionan?

Los comercios llegan a acuerdos con instituciones bancarias para poder ofrecer a los clientes finales la posibilidad de cancelar con tarjetas de crédito. En estos contratos se establece un monto que debe cancelar al comercial al banco de acuerdo a total de ventas que se realicen o se estipula un porcentaje según el tipo de artículo que se comercie. El banco es la institución encargada de cobrar al cliente final.

  Una compra con tarjeta de crédito dura apenas unos segundos. El proceso, descrito por Keith Lamond en un artículo publicado en Internet, sigue los pasos que se describen a continuación:

El comercio le indica al cliente el precio de su compra y éste presenta su tarjeta de crédito. El vendedor pasa la tarjeta de crédito por el punto de venta y escribe los datos que el banco solicita para dar la autorización: los cuatro últimos dígitos del plástico, el código de seguridad que se encuentra en la parte posterior de la tarjeta y un número de identificación del cliente (en el caso de Venezuela, el número de su cédula de identidad)

El banco que procesa la transacción (que varía de acuerdo al punto de venta) desvía la solicitud de autorización al emisor de la tarjeta de crédito, quien ubica la cuenta del cliente final y verifica si éste tiene dinero disponible o no para realizar la compra. Una vez se verifica lo anterior, se emite el código de autorización que pasa al banco y luego al comercio que está realizando la venta. En este punto, el monto de la compra queda bloqueado en la tarjeta del cliente.

En el comercio, se imprimen dos copias del resumen de compra y el cliente final debe firmarla, comprometiéndose de esta manera a cancelar al banco el monto que allí se indica.

Usualmente, al final del día, los comercios imprimen un resumen de sus puntos de venta y lo comparan con los recibos que poseen, esto con la finalidad de verificar que coindican. Una vez se hace esta conciliación, el comercio pasa al banco los datos de las transacciones para realizar el depósito del dinero.

El banco dueño del punto de venta de la tienda realiza un intercambio de datos con cada institución bancaria según las tarjetas de crédito procesadas. Éste último transfiere al primero el monto de las ventas, restándole la comisión respectiva. Y el banco, le deposita a los comercios su dinero, quitándole igualmente, un monto por el uso de punto.

Cada tarjeta de crédito posee lo que se conoce como una fecha de corte, es decir, el día del mes en el que se cierra la cuenta y se le hace el balance al dueño de la tarjeta. El estado de cuenta de los consumos del mes anterior le llegan al cliente y éste debe cancelar, bien sea de contado o en cuotas.

Algunas cifras

Según el artículo de la revista Fortune en 1960 había más de 230 mil tarjetas de crédito en uso. En 1968, más de un millón. Se calcula que entre los años 1966 y 1970 se repartieron más de 100 millones de tarjetas en Estados Unidos.

Los norteamericanos, durante el año 2003, realizaron más compras utilizando tarjetas de crédito que dinero en efectivo, según el reportaje citado de la revista Fortune. Se calcula que en este país hay más de un billón de tarjetas de crédito y que anualmente se realizan transacciones por más de dos trillones de dólares. Igualmente, se cree que hay más de 145 millones de tarjetas de crédito en el mundo.

Una de las ventajas que se le atribuye a las tarjetas de crédito es la rapidez con la que se pueden realizar las transacciones económicas. La autora Katrina Brooker coloca un ejemplo: la empresa Dell (número 36 dentro de la lista de Fortune 500), se ha ganado su fama por fabricar y vender computadoras de una manera rápida, barata y más eficiente que sus competidores. ¿Qué sucedería con esta empresa si no aceptara tarjetas de crédito? ¿Cómo podría ser más rápida si cada transacción tardara un promedio de 5 a 7 días hábiles para procesar un pago?

En el futuro, la tarjeta de crédito puede desaparecer de la manera en la que se conoce hoy. Algunas empresas están experimentando la posibilidad de realizar pagos usando sólo la huella dactilar del comprador; otras, utilizando un teléfono móvil que realice la transacción de manera remota. Al parecer, con el paso del tiempo, el papel moneda, la chequera y el plástico, no será más que un recuerdo.

CURIOSIDADES
  Las primeras tarjetas de crédito estaban hechas de cartón. Fue entre 1955 y 1958 que comenzaron a realizarlas de plástico.
  A principios de los años 90 sólo un 5% de los supermercados en Estados Unidos aceptaba tarjetas de crédito. Actualmente, un 90% las acepta.
  La tienda por departamentos norteamericana J.C. Penney fue una de las primeras en aceptar tarjetas de crédito VISA. Lo empezó a hacer en 1979.
  En 1996, durante las olimpiadas de Atlanta, VISA lanza su versión simplificada del money card.
  Se calcula que las tarjetas de crédito dieron mermas millonarias en sus primeros años. Bank of Americas reportó pérdidas por 20 millones de dólares luego de haber concedido 60 mil tarjetas de créditos a 60 mil usuarios.
  Se estima que para el año 2007 el volumen de dinero que se maneje en tarjetas de débito, ascienda a un trillón de dólares.
    Fuente: Revista FORTUNE. Febrero 2004.


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