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El escorpión es un animal invertebrado que pertenece al grupo
de los arácnidos, siendo una de las dos millones de especies
conocidas entre los artrópodos (Filo Arthropoda). El orden
Escorpiones contempla numerosas especies, entre las cuales, algunas
representan un gran peligro en vista del carácter letal de
sus venenos, sin embargo, son mayoría los escorpiones cuyas
picaduras no generan más que un agudo dolor o alergias locales.
En términos generales, los escorpiones venenosos viven principalmente
en desiertos y montañas pero esto no debe hacernos descartar
su presencia en casa o urbanizaciones aledañas a bosques y
zonas de amplia vegetación y debe tenerse una gran precaución
durante paseos y excursiones.
Los efectos y la evolución del envenenamiento por la picadura
de un escorpión son altamente tóxicos y rápidos,
por ello debe ser atendido de inmediato con los antídotos correspondientes.
Para evitar picaduras de escorpión debe evitarse en las zonas
citadas caminar descalzo y meter la mano en hoyos o madrigueras de
animales.
En la actualidad se conocen más de 1.500 tipos de escorpiones
distribuidos a lo largo y ancho del mundo, excepto en las zonas polares
y Groenlandia. La especie ocupa el primer lugar en tamaño gracias
a algunos ejemplares que pueden alcanzar hasta 23 centímetros
de largo, como es el caso del Escorpión Emperador, localizado
en África Occidental.
Como cualquier artrópodo, todo escorpión cuenta con
un exoesqueleto que consiste en una cubierta rígida que “viste”
al animal, llamada cutícula, compuesta por varios segmentos
unidos entre sí por articulaciones. Mientras la cutícula
brinda protección e impermeabilidad a los órganos delicados
del animal, necesarios para la respiración y la percepción
sensorial, las articulaciones brindan movilidad.
En el caso de los escorpiones el exoesqueleto se divide en dos segmentos
llamados: prosoma y opistosoma, este último dividido a su vez
en dos segmentos: mesosoma y metasoma. En el dorso del animal, el
primero está recubierto por el caparazón, en el que
se encuentran los ojos medios, compuestos de cristalino, cuerpo vítreo,
retina, postretina y nervio óptico, y los ojos laterales, poco
desarrollados, compuestos únicamente por cristalino, retina
y nervio óptico. En su parte anterior, el prosoma ostenta las
características pinzas del escorpión, llamadas pedipalpos,
cuyas fuertes quelas son utilizadas por el animal para capturar presas,
alimentarse, al momento de aparearse y para la defensa. También
en el prosoma se encuentran los quelíceros, apéndices
que conforman un par de pequeñas pinzas utilizadas en la alimentación
y el aseo, así como las patas, cuatro pares enumerados del
I al IV desde adelante hacia atrás. Además de su función
principal de locomoción, las patas permiten al escorpión
excavar y le brindan movilidad al momento de aparearse. Las patas
del escorpión están conformadas por ocho articulaciones:
coxa, trocánter, fémur, patella, tibia, pretarso, basitarso
y telotarso. La coxa es la base que une las patas con el cuerpo del
animal, la extensión de las patas continúan con el trocánter,
el fémur, la patella y la tibia, y el extremo esta compuesto
por el pretarso, basitarso y telotarso.
El mesosoma es el segmento cuya cutícula protege los órganos
internos del escorpión. La misma, está compuesta por
los tergitos, siete placas transversales de ornamentación variada:
áreas lisas, granuladas o punteadas.
Por último se encuentra el metasoma, en el que cinco segmentos
conforman la cola del animal que corona el aguijón, conocido
también con el nombre de telson, donde se encuentran las glándulas
del veneno y la espina hueca a través de la cual el escorpión
suministra su ponzoña.
En su vista ventral, el escorpión se divide en esternón,
peines y esternitos. El esternón es una placa única
ubicada entre los pares de patas III y IV. En él, hacia el
primer segmento del mesosoma, se encuentra el opérculo genital
constituido por dos placas o lamelas en el caso de los machos y sólo
por una en las hembras.
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La hendidura sexual del animal está seguida por la
placa pectínea a partir de la cual se extienden a cada lado
los peines, llamados también pecten, conformados por numerosas
estructuras sensoriales, mecanoreceptores y quimiorreceptores. Hacia
la cola del animal cinco placas transversales llamadas esternitos
conforman el lado ventral del mesosoma. De poca ornamentación,
los esternitos muestran a sus lados unas aberturas respiratorias llamadas
estigmas, agujeros de forma circular o lineal que permiten el acceso
del aire a los sacos pulmonares.
QUÉ HACER EN CASO DE PICADURA
Ante una picadura de escorpión la víctima debe ser trasladada
de inmediato a un centro asistencial en el que puedan suministrarle
el antídoto correspondiente. Durante el traslado puede aplicar
hielo sobre la herida. Antes de dirigirse a cualquier clínica
o centro asistencial tome en cuenta que las localidades suelen contar
con un centro de toxicología equipados para la atención
de envenenamientos y emponzoñamientos.
LA CONSTELACIÓN DE ESCORPIÓN
La cultura griega bautizó con el nombre de Escorpión
la constelación relacionada a la muerte del cazador Orión.
Dicha constelación cuenta con una sucesión de 11 estrellas
que culminan en una perpendicular de cuatro estrellas.
Entre distintas historias, se cuenta que ante el deseo de Orión
de acabar con todos los animales salvajes, la diosa Gea envió
al cazador un escorpión gigante que lo picó y mató
con su cola venenosa.
Como recompensa, Gea colocó la imagen del escorpión
en el cielo de la noche en persecución eterna a Orión.
| FÁBULA
DE LA RANA Y EL ESCORPIÓN |
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Un
escorpión, que deseaba cruzar el río,
le dijo a una rana:
- Llévame a tu espalda
- ¡Que te lleve a mi espalda! - contestó
la rana - ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco! ¡Si
te llevo a mi espalda, me picarás y me matarás!
- No seas tonta - le dijo entonces el escorpión
- Si te pico te hundirás en el agua y yo también
me ahogaré, porque no sé nadar.
Los dos animales siguieron discutiendo hasta que la
rana fue persuadida. Cargó al escorpión
sobre su resbaladiza espalda, donde él se agarró
y empezaron la travesía. Llegados al medio del
gran río, allí donde se crean los remolinos,
al intentar asirse con sus pinzas y cola de pronto el
escorpión picó a la rana. Ésta
sintió que el veneno mortal se extendía
por su cuerpo y, mientras se ahogaba, y con ella el
escorpión, le gritó:
- ¡Ves, te lo había dicho! ¿Pero
qué has hecho?
- No puedo evitarlo - contestó el escorpión
antes de desaparecer en las aguas - Es mi naturaleza |
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