TEMAS | Ciencia y salud | Las Bacterias
     
 

Lo primero que se debe decir de las bacterias es que son muy pequeñas, pueden medir entre 1 y 10 micrómetros. Poseen una sola célula, lo que desde un punto de vista científico quiere decir que no cuentan con un núcleo diferenciado del resto de su composición.

Su nombre proviene del griego "bakteria", que significa bastón y fue nombrada así por un científico de apellido Ehrenberg en el año 1828, dada su forma. Anteriormente a esta fecha, Antony Van Leeuwenhoek las observó por primera vez en un microscopio. Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX que, gracias a Louis Pasteur y Robert Koch, se comenzó a hablar de éstas como la causa de algunas enfermedades.

Las bacterias, según indican los conocedores del tema, están presentes en casi todos los ambientes y materias existentes en el planeta y hay incluso algunas que pueden sobrevivir al punto de ebullición (100 ° C), a temperaturas heladas o a la radiación.

Según la página http://www.microbe.org, se sospecha que las bacterias existen desde tiempos antiguos; incluso se les atribuye su participación en la modificación del ambiente tal y como lo conocemos hoy en día. Se tiene la hipótesis de que estos microorganismos comenzaron a residir en otras células, convirtiéndolas en unas más complejas.

¿Cómo son?

Como se explicó anteriormente, las bacterias son organismos unicelulares y microscópicos. Su pared suele estar formada de carbohidratos, carecen de membrana nuclear y en la parte interna posee un único cromosoma bacteriano formado por una gran molécula de ADN.

Dependiendo de su función y sus características, es su movimiento. Algunas poseen una estructura llamada flagelos, que simulan pequeños motores que las ayudan a desplazarse en medios líquidos o a dar vueltas, dependiendo el caso. Otras, segregan un líquido que las ayuda a movilizarse. Unas terceras, son estáticas.

Su alimentación es variada. Pueden producir sus propios alimentos, como las plantas, usando la energía solar; o pueden tomar la energía que requieren de la materia en la que se encuentra. Por ejemplo, hay algunas que habitan en los intestinos de los seres humanos que se nutren de los alimentos ya digeridos por las personas.

Tipos y funciones

Hay miles de tipos de bacterias. La clasificación depende y varía según distintos aspectos.

Una de las maneras de dividirlas es según su forma:

Las esféricas, llamadas cocos. Si se encuentran en grupos de dos se denominan diplococos; si se
encuentran en cadena, estreptococos y si están
unidas de manera irregular, estafilococos.
Como bastones, llamadas bacilos.
Espirales, llamadas espiroquetas, espirilos y vibrios.

También pueden clasificarse si necesitan oxígeno para vivir o no: aerobias o anaerobias, respectivamente.

Según el tipo de pared celular que muestran, se dividen en cuatro grupos:

Gracilicutes: poseen una pared delgada. Al
colocarles tinte de Gram, se coloran de rosa, por lo que se dice que reaccionan negativamente a esta sustancia.
Firmicutes: poseen una pared gruesa. Al colocarles tinte de Gram, se coloran de azul, por lo que se dice que reaccionan positivamente a esta sustancia.
Tenericutes: carecen de pared celular.
Mendosicutes: con paredes irregulares.

Otra forma de clasificarlas está vinculada al lugar donde viven: las que habitan sobre cuerpos muertos son llamadas saprofitas; mientras las que lo hacen sobre seres vivos, son llamadas simbiontes.

En el caso de las primeras, su importancia reside en que ayudan a descomponer la materia para que sirva de alimento para las plantas, por ejemplo. Las segundas, pueden residir en el cuerpo humano (como en efecto lo hacen) y ser partícipes de algunos procesos fisiológicos. Sin embargo, algunas pueden generar daños, como es el caso de los parásitos que pueden llegar a destruir el ser vivo donde reside.

Entre las bondades de algunas bacterias se puede mencionar que pueden ayudar en la elaboración de lácteos (como el queso) o de condimentos para la cocina.

También son utilizadas en la industria del cuero, para conservar granos e incluso en la fabricación de detergentes. En la naturaleza también participan, pues pueden ayudar a enriquecer ciertos tipos de suelos o, por el contrario, son capaces de envenenar algunas raíces.

Otros de estos microorganismos no son tan benévolos. Pueden estar presentes en algunos alimentos y alterar su sabor de manera negativa o intoxicar a quien consuma estas comidas (por ejemplo, la carne)

Según la enciclopedia Encarta, la presencia de determinadas bacterias en el cuerpo humano puede ser negativa. Por ejemplo, puede generar cólera o tétanos, incluso lepra.

Su efecto negativo puede ser variado, es capaz de actuar directamente sobre un tejido, así como bloquear un vaso sanguíneo o dejar toxinas en ciertos órganos del cuerpo.

Como se ha podido leer, la actuación de las bacterias puede ser positiva o negativa, según el caso. En el cuerpo humano, algunas producen sustancias que son capaces de eliminar a otros de estos microorganismos que causan daño al hombre. Para poseer una sola célula, se puede decir que las bacterias resultan muy poderosas.

 
 

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