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Champiñones, anchoas, maíz, aceitunas, jamón,
carne, pescado, piña y una gran variedad de vegetales son algunos
de los ingredientes que se le colocan hoy en día a las pizzas,
un platillo que nació en Italia y que pasó a ser patrimonio
de la humanidad.
Su impacto a lo largo de los años ha sido tal que los restaurantes
más diversos la han incluido en su menú, un buen número
de establecimientos de comida rápida la tienen como base de
su negocio, y decenas de empresas han lanzado al mercado versiones
congeladas y empaquetadas.
De
la maza a la pizza
Se consideran antepasados de la pizza a unas hogazas de pan aplastadas
que se hacían a base de cereales, agua y condimentos. En
Egipto se solía celebrar el cumpleaños del faraón
comiendo una de estas hogazas con hierbas aromáticas. Muchos
les atribuyen a los egipcios la creación de la pizza, pues
fueron quienes descubrieron la fermentación de la harina
de trigo e impusieron el uso de hornos para cocinar los alimentos.
El poeta Virgilio señala que los griegos y romanos preparaban
panes semejantes, muy aceptados por toda la población. Según
éste, mezclaban masa no fermentada con aceite y vinagre,
y la cubrían con trozos de ajo y cebolla cruda.
Este platillo fue conocido en la antigua Grecia como maza, y en
Roma como placenta o hoffa, si era preparada a base de agua y cebada.
Sin embargo, fue en Nápoles donde halló su hogar,
obtuvo el nombre y con el tiempo las características que
hoy le conocemos.
Durante la Edad Media los longobardos, pueblo indoeuropeo que luego
de la caída del Imperio Romano se asentó en Lazio
y Campania y cuya alimentación básica era la leche
de búfala, llevaron el queso mozzarella a Nápoles
para enriquecer la receta.
Posteriormente, aproximadamente para el año 1554, arribó
de América el ingrediente que le daría el sabor y
el color característico de la pizza actual, el tomate.
No fue sencillo incorporarlo a la gastronomía europea, pues
los habitantes del viejo continente creían que se trataban
de unas pequeñas manzanas venenosas. No obstante, poco a
poco fue ganando su espacio, convirtiéndose para la cocina
italiana en un elemento esencial.
Para ese entonces, este plato típico napolitano se servía
tanto en los banquetes reales como en las mesas de las familias
más humildes; y los panaderos comenzaron a prepararla agregándole
nuevos ingredientes como las anchoas. Los expertos señalan
que de esa época data el nacimiento del calzone, pues como
parte del juego creativo de los cocineros decidieron doblar la masa
de la pizza, en vez de dejarla plana y colocarle los ingredientes
encima.
En sus inicios se cocinaba en hornos de leña, y era vendida
en la calle. Más tarde, surgieron las pizzerías, con
sus hornos de leña y una estantería donde se exhibían
los ingredientes que la gente podía escoger para acompañar
sus pizzas, y sus respectivas dinastías de pizzeros.
La primera fue abierta en 1780 con el nombre Pietro...e basta così
(Pietro...y basta así, en español).
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En
1830 se fundó Port Alba, la cual no tardó en convertirse
en el centro de reunión de poetas, pintores y escritores, como
Alejandro Dumas autor entre otras de la célebre obra 'Los tres
mosqueteros'.
La aristocracia tuvo bastante que ver con la evolución de las
pizzas. La reina Margarita, esposa del rey Humberto I de Saboya, pasó
en 1889 junto a su esposo el verano en Capodimonte.
Ésta era bastante exigente en la comida, y le desagradaban
los alimentos con olores fuertes como el ajo, por lo que le encargó
a Don Raffaele y a su mujer la signora Rosa, los dueños de
la mejor pizzería de la época en Nápoles, que
le prepararan una pizza con ingredientes ligeros. Así le cocinaron
una usando tomate, aceite de oliva, mozzarella y albahaca, que fue
muy de su agrado por lo que pasó a llevar su nombre: Margarita.
Los expertos indican que realmente sólo existen tres clases
de pizzas, y que los demás constituyen variaciones o combinaciones
de éstas.
Una de ellas es la tradicional Margarita; otra es la de San Genaro,
en honor al patrono de Nápoles, que se hace sazonando la harina
con aceite y sal, y agregándole pimienta, queso y albahaca;
y la tercera es la marinera hecha a base de tomate y queso, perfumada
con orégano y ajo.
Actualmente la pizza se consigue prácticamente en cualquier
lugar del mundo y cuenta con tantas variedades como seres humanos,
pues este platillo se adapta perfectamente a los gustos y preferencias
de cada persona.
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El
secreto de la pizza
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El queso mozzarella es un ingrediente que no debe faltar al
preparar una pizza.
Los
tomates que se empleen para la salsa deben ser de calidad
y deben ir condimentados al gusto del cocinero.
El
aceite de oliva es un ingrediente básico al momento
de elaborar la masa.
Esparcir
un poco de orégano en polvo o colocar albahaca sobre
la pizza le dará un toque verdaderamente italiano.
Al
cocinar la pizza en casa es importante usar en el horno una
temperatura alta y constante.
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Enlaces
Pizza-pedia
(Inglés)
Averanapoli
Todo
Pizza
Imágenes:
http://pizzatoday.com
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