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Retener voluntariamente la respiración, recorrer largas distancias
bajo el agua y sumergirse con sólo un respiro a las profundidades
del mar es lo que se conoce como apnea o buceo libre, deporte que
combina una fuerte preparación física y técnicas
de relajación y concentración mental.
Aunque
existen distintas modalidades, en términos generales el atleta
debe valerse sólo de una máscara y, en algunos casos,
de aletas, para sumergirse a la mayor distancia posible y regresar
a la superficie.
La
capacidad pulmonar, la concentración, y el control de las
pulsaciones son esenciales en la práctica de esta disciplina
cuya historia se remonta apenas a finales de la década de
los cuarenta, a pesar que la inmersión a puro pulmón
fue el inicio de la actividad subacuática miles de años
antes.
Historia:
sumergirse en la apnea
En
1949, el capitán italiano Raimondo Bucher se sumergió
a 30 metros de profundidad acompañado de un testigo que certificara
su hazaña. La inmersión de Bucher se convirtió
en el punto de inicio para la práctica deportiva de la apnea.
Para
1951, dos tripulantes de la embarcación de Jacques Cousteau,
Enio Falco y Alberto Noveli, se sumaron a la pesca de un mejor récord.
Falco y Noveli lograron sumergirse a -35 metros. Dos años
más tarde, Bucher recuperaba la propiedad de la mejor marca
con una inmersión a -39 metros, logro que puso en marcha
una tradición de competencia en el mundo de la apnea.
En
los sesenta, el brasileño Amerigo Santarelli y el italiano
Enzo Maiorca entran a la escena apneísta. El primero impuso
récord de -44 metros en 1960, el segundo rompió la
barrera de los 50 metros (en esa época se pensaba que el
ser humano no podía sobrepasar esa profundidad) dejando marca
de -54 metros.
Pronto
aparecieron nuevos contendores para Maiorca: el polinesio Teteke
Williams y el norteamericano Robert Croft. Todos ellos destacaban
por su impresionante desarrollo físico; pero en 1966 un francés
de nombre Jacques Mayol, introdujo técnicas de Yoga que le
permitieron convertirse en el primer apneista en sobrepasar la marca
de los -100 metros.
Mayol
y Maiorca, compartiendo el protagonismo de esta actividad deportiva
durante varios años, mantuvieron una fuerte rivalidad que
inspiró la película Azul Profundo, del director francés
Luc Besson.
En
los '90 el cubano Francisco Ferreras, mejor conocido como Pipín,
y el Italiano Umberto Pelizzari, protagonizaron el duelo plusmarquista
del la apnea, aunque en las cercanías del 2000 Gianluca Genoni
y Loic Leferme se sumaron a la competencia. Entre las mujeres han
destacado Debora Andollo y Tanya Streeter.
Especialidades: no todo es bajando
La
apnea se divide en dos grandes grupos de especialidades o disciplinas:
estática y dinámica. La primera consiste en mantener
la respiración tanto como sea posible, flotando boca abajo
en la superficie del agua. Los registros se miden en minutos y segundos,
si la marca incluye décimas de segundo se redondean al siguiente
segundo más bajo.
La
apnea dinámica incluye disciplinas de distancia horizontal
y vertical. Entre las primeras se cuentan dos especialidades: con
aletas y sin aletas. En ambos casos el atleta debe llegar lo más
lejos posible bajo el agua.
Las
modalidades de distancia vertical son: peso constante con aletas
y sin aletas, inmersión libre, peso variable controlado y
peso variable absoluto o "No Limits".
En
peso constante, con o sin aletas, el apneísta debe descender
y ascender por sus propios medios (sin ayuda de lastre); agarrarse
del cable o cuerda guía sólo está permitido
para detener el descenso e iniciar el ascenso.
En
inmersión libre el atleta debe sumergirse y emerger sin ayuda
de ningún método de propulsión, aunque está
permitido asirse del cable guía.
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En
peso variable controlado el apneísta desciende con la ayuda
de lastre con un peso no mayor a los 35 kilogramos. Para ascender
deberá hacer uso de sus propias fuerzas. Se permite el uso
de aletas y sujetarse del cable guía.
En
la modalidad extrema conocida con el nombre de "No Limits"
el atleta se sumerge con la ayuda de lastre (sin peso definido)
y emerge con la ayuda de un globo de aire.
Venezuela:
profundizando la apnea en costas venezolanas
Las
hazañas conseguidas por el apneísta criollo Carlos
Coste han inyectado popularidad a este deporte, en una población
desde hace años conquistada por el juego de pelota.
En
Venezuela la práctica de esta disciplina cuenta con el apoyo
de la Federación Venezolana de Actividades Subacuáticas
y la AIDA (Asociación Internacional para el Desarrollo de
la Apnea) capítulo Venezuela.
En
Caracas, el Centro de Actividades Subacuáticas de la Universidad
Central de Venezuela (CASA-UCV) promueve la actividad apneísta
con la realización de cursos.
Carlos
Coste: venezolano de grandes profundidades
Estudia
octavo semestre de ingeniería mecánica en la Universidad
Central de Venezuela, donde ingresó a los 17 años
en 1993. En la máxima casa de estudios del país, Carlos
practicó varias disciplinas deportivas, incluyendo rugby
y judo, hasta que a los 21 años se inició en las actividades
subacuáticas en CASA-UCV. Con sólo un año y
medio en estas lides, consiguió la mayor marca de profundidad
en una Válida Nacional de submarinismo cuando en 1998, en
Chichiriviche de la Costa, logró sumergirse a -42 metros.
En
el 2000, Carlos viaja a Niza, Francia, para participar junto a la
selección venezolana en el Campeonato Mundial, donde logró
las mejores marcas del equipo criollo, que terminó tercero,
con récords de -52 metros en peso constante y 5'23'' en apnea
estática.
En
el Campeonato Mundial de Ibiza 2001, volvió a formar parte
del seleccionado criollo. La representación venezolana no
logró lo que esperaba pero Carlos dejó marca de -68
metros en peso constante ubicándose en el séptimo
lugar entre casi un centenar de contendientes.
En
el 2002, Carlos batió los récords mundiales de inmersión
libre, en manos de Herbert Nitsch, y peso constante, en manos del
francés Guillaume Nery, tras alcanzar marcas de -90 metros
en peso constante y -93 en inmersión libre.
Cómo
si fuera poco, Carlos se decidió en el 2003 a tumbar otras
dos marcas mundiales y lo logró. Carlos superó su
propia marca en inmersión libre al dejar registro de -101
metros, convirtiéndose en el primer venezolano que supera
esa distancia y el primero en el mundo que lo hace sin ningún
tipo de asistencia.
Además,
el apneísta criollo, junto al danés Stig Severinsen,
consiguieron superar el récord mundial de peso constante
sin aletas con marca -61 metros, el primero lo hizo en 2 minutos
y 49 segundos, mientras que el danés lo logró en 2
minutos y 14 segundos.
Carlos
se plantea romper más récords y seguir trabajando
para la masificación de la apnea en Venezuela. Parece que
va por muy buen camino.
[
| ENLACES | ]
Página
oficial de Carlos Coste
Portal
especializado Sportalsub.net
Imágenes
tomadas de:
Freeology
Terry
Maas
Apnea
Magazine
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