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México le ha dado al mundo una gran cantidad de artistas
talentosos, sin embargo pocos podrán alcanzar el sitial que ocupan Pedro
Infante, Jorge Negrete y Javier Solís en el corazón de sus seguidores.
Estos tres hombres gozaron y continúan disfrutando del respeto, cariño
y admiración de millones de personas alrededor del globo. Ninguno
de ellos nació en cuna de oro, ni tampoco tuvo facilidades para emprender
su carrera como cantante y actor. No obstante, su fuerza interior fue tal que
pudieron vencer todos los obstáculos que se les presentaron en el camino,
hasta cumplir su sueño. El destino había señalado
que debían ser grandes, que sus voces iban a despertar los sentimientos
más hermosos, y que servirían de ejemplo para muchas generaciones.
Jorge Negrete "El charro cantor"
Jorge Alberto Negrete Moreno nació el 30 de noviembre de 1911 en Guanajuato,
ciudad considerada como cuna de la Independencia de México, en plena revolución.
Sus padres fueron el teniente coronel David Negrete y Emilia Moreno de Negrete.
Todos sus antecesores, tanto de la rama materna como paterna, habían hecho
historia como excelentes militares. Así fue como, luego de realizar sus
estudios en el Colegio Santa María de Guanajuato, decidió seguir
los pasos de su padre, iniciando su carrera en las fuerzas armadas. Aun cuando
familiares y amigos le repetían que contaba con una maravillosa voz, capaz
de enamorar y producir los más profundos sentimientos. El 4 de
febrero de 1929, terminó su formación militar, y el Presidente de
la República le confirió el grado de Teniente de Administración
del Ejército Nacional. Para ese momento, existía un concurso cuyo
premio consistía en una especialización en Francia. Aun cuando trabajó
enormemente por conseguirla, fue un recomendado de un alto funcionario del gobierno
quien resultó el ganador. Así, comenzó a trabajar
en la Fábrica de Armas de la Ciudadela, hasta que a los 21 años.
Motivado por sus seres queridos decidió probar suerte como cantante. Durante
ese proceso aprendió a tocar la guitarra y el piano. Se casó
en tres oportunidades. La primera vez fue con Elisa Christy, luego su esposa fue
Gloria Marín, finalmente se enlazó con María Félix.
Su primera grabación la hizo en México en 1943 con la
RCA. Algunas de sus inolvidables canciones son "Serenata Tapatía",
"La Torcida", "Bonita Guadalajara". "El Azoton",
"Esos Altos De Jalisco", y "Yo Soy Mexicano", "Travesura",
"Una Carta De Amor" y "México lindo y querido", que
años más tarde describiría las circunstancias de su muerte.
Entre sus 44 películas se cuentan la primera que grabó
llamada "La madrina del diablo", "Teatro Apolo", "México
canta en Sevilla", "¡Ay Jalisco, no te rajes!", " El
peñón de la ánimas", "El rapto", "Si
Adelita se fuera con otro", y "Dos tipos de cuidado", en la que
compartió escena con el gran Pedro Infante. El primer gran ídolo
de México murió de cirrosis hepática el 5 de diciembre de
1953, en Los Ángeles, California, cuando realizaba una gira.
Pedro Infante "El ídolo de Guamúchil"
El 18 de noviembre de 1917, Don Delfino Infante y Doña Refugio de Infante
tuvieron en Mazatlán, Sinaloa, a su segundo hijo, a quien llamaron Pedro
Infante Cruz. Éste desde muy pequeño se interesó
por la música. Aprendió a tocar la guitarra y el violín de
tanto intentarlo, y comenzó a cantar cuando apenas era un adolescente.
Sin embargo, tuvo que compartir su amor por este arte con diversos trabajos como
el de boxeador o carpintero, dado que su familia era sumamente pobre.
A los 15 años, entró a formar parte de la Orquesta Estrella de Culiacán.
Luego, se trasladó a Ciudad de México, donde consiguió un
contrato en la estación radial XEW. A
partir de allí, hombres, mujeres y niños no pudieron dejar de admirar
la gran voz y calidad humana de este hombre, que a pesar de los triunfos nunca
dejó de ser humilde. Representó al hijo respetuoso,
al amigo incondicional, al amante romántico y al hombre de palabra. Logró
cambiar la imagen del macho mexicano violento, por el de un ser trabajador, pícaro,
simpático, y de gran corazón.
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Contrajo matrimonio tres veces. Su primera esposa fue María Luisa Lión;
la segunda Lupita Torrentera; y la tercera y última Irma Dorantes.
Pedro Infante murió en Mérida, Yucatán, el 15 de Abril de
1957, cuando el avión que piloteaba explotó en el aire.
Entre sus canciones más recordadas se cuentan "Un muñeco de
cuerda", "Amorcito Corazón", "El Gavilán Pollero",
"Bésame Morenita", "Cien Años", "El Muchacho
Alegre", y "¿Qué te ha dado esa mujer".
El rey del bolero ranchero continuará vivo en sus aproximadamente 60 películas,
entre las que destacan "Escuela de vagabundos", "Necesito Dinero",
"Rancho Grande", "A toda máquina", "Dos Tipos
de Cuidado", "Los Tres García" y "Vuelven los García",
"Cuidado con el amor", y "Ahí Viene Martín Corona
El Enamorado y Los Gavilanes". Javier
Solís "El inmortal"
Su verdadero nombre era Gabriel Siria Levario. Nació en México,
en uno de los barrios más pobres, el 1° de septiembre de 1931. Fue
criado por sus tíos, ya que su madre lo abandonó cuando era muy
pequeño, y su padre desapareció cuando supo que venía en
camino. Dejó sus estudios secundarios para comenzar a trabajar,
cuando su madre adoptiva murió. A partir de allí, se desempeñó
en distintos oficios como panadero, carnicero, carpintero, y cargador de mercados.
Siempre sintió un poco de vergüenza por su origen humilde. Esto
lo llevó a ser muy tímido, sobre todo con las mujeres.
Sus primeros pasos como cantante los dio en un concurso, cuyo premio era un par
de zapatos. Pero fue en el entierro de Pedro Infante cuando México escuchó
por primera vez su grandiosa voz. Javier Solís resolvió subirse
a una cripta para comenzar a cantar "Grito prisionero", de Infante.
Fue en ese momento cuando los productores musicales se fijaron en él,
y decidieron grabarlo. Su primer gran éxito fue "Llorarás";
ésta fue seguida por "Las rejas no matan", "Renunciación",
"Esta tristeza mía", "En esta tarde gris" y la inolvidable
"Payaso". A partir de ese momento, Solís le regaló
a México y al mundo entero su sensibilidad y simpatía, a través
de su arte. Algunas de las películas más famosas que filmó
son "Tres balas perdidas", "Los cinco halcones". "Escuela
de solteras", "Camino de la horca", "México de mi corazón",
"Agarrando parejo", "Diablos en el cielo" y "Los cuatro
Juanes." Javier Solís murió el 16 de abril de 1966,
cuando sólo tenía 33 años, de un padecimiento de la vesícula.
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