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El dominó es uno de los juegos de mesa
más comunes. A primera vista pareciera no requerir de mayores
instrucciones, ni dar cabida a elaboradas estrategias. Sin embargo,
se trata de una actividad que necesita de reflexión y concentración,
y que para muchos constituye la fuente de interesantes y complicados
ejercicios matemáticos.
Alrededor del mundo, existe una gran diversidad de maneras de jugar
dominó. En Texas, Estados Unidos, se juega el 42; en Noruega
el Bergen; y Dinamarca cuenta con el Nos. Por su parte, Oriente tiene
el Pai Gow, el Tein Gow y el Dominó Chino.
La variedad más extendida en Venezuela es el dominó
en pareja. Éste consiste en la conformación de dos equipos
integrados por dos personas, para enfrentarse en la mesa de juego
cada uno con siete piezas en la mano. Los participantes se disponen
frente a su pareja, y colocan sus piezas como lo deseen pero siempre
pensando en el bien del equipo. Así, los puntos del equipo
se obtienen de las victorias de uno u otro miembro de la pareja.
La historia en blanco y negro
Aún cuando el dominó es una de las formas de entretenimiento
favoritas en Latinoamérica, su origen se remonta al Lejano
Oriente.
China fue el escenario en el cual se creó, hace aproximadamente
1000 años. A éste se le considera descendiente directo
de los juegos con dados de seis caras.
Los expertos afirman que las primeras fichas se hicieron con hueso,
y que se les pegaban láminas de ébano a cada lado con
un alfiler conocido como ojiva, para que la luz no develara la cantidad
de puntitos que poseía cada pieza.
Así nació el contraste de colores, del cual se puede
disfrutar en cada una de las piedras del dominó.
Este juego llegó a Occidente en el siglo XVIII. Las cortes
de Venecia y Nápoles fueron las primeras en divertirse de esta
forma. Un poco después, las posadas y tabernas inglesas se
apoderaron de este entretenimiento.
No obstante, lo curioso es que dominó es una palabra francesa
que se refiere a una capucha negra por fuera y blanca en su interior,
que usaban los sacerdotes cristianos en invierno.
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Tips
de vocabulario
En un partido de dominó
suelen emplearse una serie de términos muy especiales para
designar a las piezas de juego y a las acciones que se desarrollan
durante el mismo. A continuación te presentamos un breve
glosario, con las expresiones usadas por los profesionales:
Piedras: así se le llama a cada una de las
28 piezas de las que consta el juego.
Pinta: cada uno de los puntos que tiene marcado
las piedras lleva ese nombre.
Barajar: es la acción mediante la cual se le da vueltas
a las 28 piedras puestas boca abajo sobre la mesa, para iniciar
cada mano.
Mano: es una secuencia que acaba cuando alguno de
los cuatro jugadores se queda sin piedras, o cuando el juego se
tranca.
Doble: reciben este nombre cualquiera de las siete
piedras que poseen la misma cantidad de puntos en sus dos mitades.
Por ejemplo: doble blanco, doble dos y doble seis.
Cochina: así se denomina a la pieza que tiene
el doble seis. También se le dice doble Chepa o marrana.
Doble blanco: es la pieza que carece de pintas en
sus dos mitades.
Ahorcado: se le llama de esta forma a cualquiera de
los dobles que no podrá ser usado en una mano, porque las
otras seis piezas de su pinta ya han sido jugadas.
Tranca: sucede cuando durante una mano ningún
jugador puede colocar una pieza en los dos extremos, debido a que
se han jugado las siete piedras de la pinta que se encuentra allí.
Llegar: es la acción que realiza un jugador
en una mano, cuando coloca sus siete piezas primero que los demás.
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